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agosto 7, 2026 2 min de lectura
Cultura

Tarija celebra su devoción a San Roque con una colorida tradición

En los meses de agosto y septiembre, Tarija se transforma en un escenario vibrante donde los chunchos promesantes, con sus vestimentas llenas de plumas y colores, desfilan por las calles. Esta festividad, conocida como la Fiesta Grande en homenaje a San Roque, es una expresión de fe que ha perdurado a lo largo de los siglos, arraigada en la historia de la región.

La Fiesta Grande tiene sus raíces en la época colonial, cuando los habitantes acudían a San Roque en busca de protección frente a enfermedades y epidemias. Con el tiempo, las rogativas por salud se convirtieron en una tradición que los tarijeños celebran cada año, manteniendo viva la conexión con sus ancestros y su espiritualidad.

Los chunchos son el símbolo más distintivo de esta festividad. Con turbantes, ponchillos y pollerines, marchan al son de tambores y otros instrumentos, llevando consigo las promesas de salud y gratitud de sus participantes. Cada paso que dan no solo es parte de un espectáculo, sino que representa un profundo compromiso con su fe y una conexión con la comunidad.

Las festividades incluyen procesiones que recorren las principales avenidas de Tarija, donde los fieles visitan la catedral y diversas iglesias, acompañando el recorrido con música, cánticos y danzas. Los vecinos adornan los templos y espacios públicos, creando un ambiente festivo que invita a la participación de todos, desde familias hasta músicos y bailarines.

Más allá de lo religioso, la celebración es una oportunidad para disfrutar de festivales musicales, actividades culturales y fuegos artificiales, que enriquecen el evento y fomentan el encuentro entre las personas. La figura de San Roque se mantiene en el centro de la festividad, simbolizando la antigua petición de salud que ha trascendido generaciones.

El reconocimiento de la Fiesta Grande como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, desde su inscripción el 14 de diciembre de 2021, resalta la importancia de esta celebración en la identidad tarijeña. Cuando los chunchos promesantes bailan y los tambores resuenan, se revive una tradición que une a la comunidad en un acto de fe y celebración colectiva.

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