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agosto 9, 2026 3 min de lectura
Cultura

El empleo cultural en Bolivia: una realidad oculta por la falta de datos oficiales

En Bolivia, no se cuentan con datos oficiales que reflejen de manera precisa la situación del empleo en el ámbito cultural. A través de un análisis propio de microdatos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), se estima que entre 43.000 y 48.000 personas están empleadas en actividades culturales. Esta cifra es alarmante, considerando que la informalidad ha ido en aumento, alcanzando su punto más alto en 2025.

El Informe Mundial de la UNESCO sobre políticas culturales para 2025 destaca la sólida base constitucional de Bolivia, que promueve un Estado Plurinacional y defiende los derechos culturales e indígenas. Sin embargo, señala que el país enfrenta un grave problema de falta de datos, una situación que afecta a varios países de la región.

Para comprender la relevancia económica del sector cultural, el informe utiliza promedios de América Latina y el Caribe, donde se señala que la cultura representa el 2,51% del PIB y el 3,4% del empleo urbano. En contraste, Bolivia carece de cifras específicas, lo que complica la evaluación precisa de los ingresos y la contribución real de los trabajadores culturales a la economía. Esta carencia se evidencia en los informes del INE, que solo consideran ocho sectores económicos específicos y agrupan todas las actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento en una categoría residual denominada ‘otras ramas de actividad’, que abarca 1.176.000 personas, lo que equivale al 25,8% de la población ocupada.

Un análisis detallado de la Encuesta de Hogares realizada entre 2020 y 2025 apunta a que el número de personas empleadas en el ámbito cultural ha crecido de 25.579 en 2020 a un rango estimado de 43.000 a 48.000 desde 2022. Esto representa un aumento en la participación del sector en la población ocupada total, que pasó del 0,45% al 0,70%-0,84%. Sin embargo, es importante señalar que la muestra analizada es pequeña, lo que implica un margen de error significativo.

Por otro lado, se estima que entre el 40% y el 49% de los trabajadores culturales se encuentran en situaciones de empleo no formal, ya sea como autónomos o en trabajos familiares no remunerados. Este fenómeno de la informalidad no ha mostrado signos de mejora en los últimos años, y el 2025 fue identificado como el año con mayor informalidad en la serie de datos. Además, se ha observado que el número de personas que declaran un trabajo cultural como ingreso secundario ha aumentado más rápidamente que aquellos que lo consideran su ocupación principal.

Aunque esta creciente informalidad no ha llevado a una reducción del ingreso, 2025 también se registró como el año con el promedio de ingresos laborales más alto en el periodo analizado. Esto sugiere que, si bien las ganancias pueden ser satisfactorias, la estabilidad de los vínculos laborales y el acceso a la seguridad social son preocupaciones que continúan sin resolver.

El Registro Plurinacional de Artistas, establecido en 2009 y que contaba con 10.627 inscritos en 2017, ofrece un censo voluntario pero no mide directamente el empleo o los ingresos, lo que dificulta la comparación con las estimaciones realizadas. Este registro también otorga beneficios fiscales a los artistas inscritos, lo que añade una capa de complejidad a la discusión sobre los datos y su relevancia para el sector cultural.

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