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agosto 10, 2026 2 min de lectura
Economía

Las familias tarijeñas ajustan sus compras ante el aumento de precios

En Tarija, el panorama de las compras familiares ha cambiado notablemente, evidenciando que los hogares ahora adquieren menos productos y evalúan cuidadosamente qué llevar. La inestabilidad en los precios ha forzado a las familias a ajustar su presupuesto y, por ende, su forma de consumir.

Consumidores entrevistados han compartido sus experiencias, indicando que han reducido la cantidad de carne, arroz y lácteos en su lista de compras. Marcia, una de las entrevistadas, menciona que, un año atrás, podía adquirir con facilidad productos como la leche, pero actualmente debe evaluar si puede incluirla en su compra debido a su costo. “La azúcar, por ejemplo, ha aumentado demasiado y ya no la compro”, comenta.

Otro cambio significativo lo observa Claudia, quien vive de trabajos ocasionales. Ella ha notado que el encarecimiento de los productos se ha ido acumulando a lo largo de dos años y ha cambiado su manera de comprar. “Ahora comparo precios y reemplazo productos. Se consume lo que esté más barato”, indica.

Desde el lado de los comerciantes, también se aprecia este cambio en las dinámicas de compra. Vendedores como María y Margarita explican que los clientes ya no solicitan cortes específicos en grandes cantidades, sino que preguntan precios y compran en menor proporción, buscando así adaptar sus compras a un presupuesto más ajustado.

El impacto de esta situación se ve reflejado en la fluctuación de precios de diversos productos. Por ejemplo, el pollo que en 2025 llegó a costar entre Bs 28 y Bs 30 el kilo, disminuyó a Bs 15 a principios de 2026. Sin embargo, otros alimentos como la carne de res y el arroz continúan con precios elevados.

Un informe de la Defensoría del Pueblo reveló que en julio de 2025, 14 de los 21 productos estudiados habían registrado aumentos significativos. Frutas y verduras, así como productos básicos como la carne y el azúcar, fueron los más afectados. Muchos hogares han tenido que sacrificar la calidad y cantidad de alimentos que compran, buscando así adaptarse a un contexto donde el costo de vida se mide no solo por los precios, sino también por lo que se deja de comprar.

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