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agosto 21, 2026 2 min de lectura
Economía

Conflictos derivados del diésel: transportistas y agro en pie de lucha

La reciente implementación de un nuevo modelo de comercialización de diésel ha desencadenado dos frentes de conflicto que involucran al Gobierno. Por un lado, los transportistas de combustible han anunciado un paro nacional que comenzará el lunes 24 de agosto, mientras que la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) ha convocado a un congreso para el 27 de agosto, con el fin de demandar la abrogación del Decreto Supremo 5676.

Sergio Kosky, líder de los cisterneros, expresó su descontento al señalar que YPFB no ha cumplido con los compromisos adquiridos, lo que ha llevado al sector a reclamar el pago de deudas pendientes y la actualización de tarifas de transporte. Este panorama se complica debido a los altos costos operativos y la dificultad para acceder al combustible, lo que genera largas esperas.

La importancia de los cisterneros radica en que son esenciales para el traslado de diésel y gasolina desde los puntos de recepción hasta las estaciones de servicio. Un paro en este sector podría causar un impacto significativo en el abastecimiento de las ciudades, que ya enfrenta problemas de provisión y largas filas debido a la escasez.

A pesar de un acuerdo previo entre YPFB y los transportistas en julio, donde se comprometieron a regularizar los saldos correspondientes a marzo y abril, así como a establecer mesas de trabajo, la situación actual parece haber fracasado en mantener la calma en el sector.

Reclamos del sector agropecuario

Por su parte, la CAO ha criticado el Decreto Supremo 5676, que establece un precio de Bs 18 por litro para ciertos grandes consumidores, mientras otros mantienen precios regulados. Klaus Frerking, presidente de la CAO, ha calificado esta norma como improvisada y ha denunciado la falta de socialización con los productores antes de su implementación.

Este incremento en el precio del diésel afectará a toda la cadena agropecuaria, desde la preparación del terreno hasta el transporte y comercialización de los productos, lo que podría repercutir en el costo de artículos esenciales como maíz y sorgo, así como en las cadenas productivas avícola y porcina.

Los productores de la CAO advierten que la diferencia de precios entre Bs 9,80 y Bs 18 por litro fomentará la especulación y podría alimentar el mercado negro. Este sector ya se encuentra debilitado por bloqueos y problemas de abastecimiento en áreas como la cañera y la triguera.

Ambos sectores, transportistas y productores, coinciden en que el costo del combustible se ha convertido en un obstáculo para el abastecimiento. Mientras los cisterneros afirman que los precios no cubren los costos operativos, los productores ven amenazada su viabilidad económica y la seguridad alimentaria del país.

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