Construcción boliviana en crisis por aumento del diésel
La decisión del gobierno de elevar el precio del diésel para grandes consumidores ha generado un fuerte rechazo en el sector de la construcción en Bolivia. Según Sergio Aramayo, presidente de la Cámara Departamental de la Construcción de Chuquisaca, esta medida afecta notablemente la economía de las empresas y podría desencadenar un proceso inflacionario en el mercado.
Aramayo, junto con el ex presidente de la institución, Samuel Torres, expresó su preocupación por la falta de diálogo previo a la implementación de esta normativa y la ausencia de medidas que mitiguen su impacto, especialmente en las pequeñas y medianas empresas.
Los dirigentes señalaron que, aunque la normativa está dirigida a grandes consumidores, los efectos se trasladan a las empresas más pequeñas. En las gasolineras locales, cualquier compra que supere los 200 litros se está facturando al nuevo precio de Bs 18.
Impacto en la cadena productiva y escasez de combustible.
El incremento en el precio del diésel afecta no solo a las constructoras que consumen entre 5.000 y 7.000 litros mensuales, sino también a proveedores de materiales cuya demanda de combustible varía entre 5.000 y 20.000 litros. La crisis se agrava con el desabastecimiento de combustible, que obliga a las maquinarias a esperar largas horas en las filas de surtidores.
Esta situación ha generado pérdidas económicas significativas, ya que las empresas deben seguir pagando a sus trabajadores mientras están inactivos. Además, Torres alertó sobre la posibilidad de un mercado negro del diésel, donde algunos comprarían el combustible subvencionado para revenderlo a precios elevados.
El contexto se complica por la inflexibilidad de los contratos públicos, que no permiten ajustes de costos en función de las fluctuaciones del mercado. Aunque existe un decreto que permite ciertos reajustes, solo es aplicable a contratos previos a abril de este año, dejando a los nuevos proyectos con precios desactualizados.
La combinación del aumento del diésel, la escasez de combustible y las deudas del gobierno han llevado a una parálisis de obras, con más del 98% de los proyectos detenidos por falta de pagos o ajustes. Actualmente, de las más de 150 empresas afiliadas a Cadeco, solo unas 40 están activas.
Los representantes del sector han solicitado a las autoridades establecer un diálogo para evitar el colapso total de la construcción en Bolivia, que se encuentra en una situación crítica.