Propuesta del token energético: un cambio en la subsidios de combustibles en Bolivia
La crisis energética que atraviesa Bolivia presenta múltiples dimensiones y requiere de una transformación profunda en los sectores de hidrocarburos y electricidad. Esta situación demanda medidas de inversión, diversificación y una redefinición del rol del Estado. Sin embargo, el país se enfrenta a dos desafíos inmediatos: la falta de diésel y gasolina, así como la necesidad de eliminar una subvención que se ha vuelto insostenible fiscalmente.
La solución propuesta es el token energético, que representa una alternativa entre mantener los combustibles a bajo costo indefinidamente y realizar un aumento abrupto de precios. Esta propuesta busca subsidiar personas y actividades específicas en lugar de litros de combustible, estableciendo un límite al gasto estatal.
El funcionamiento del token energético se asemeja al de los gigas en un plan de telefonía. Cada beneficiario recibiría un saldo mensual de energía subsidiada, garantizando que mientras el saldo esté disponible, el usuario podrá consumir a un precio protegido. Una vez agotado este saldo, podrá seguir consumiendo, pero a precios del mercado.
Además, el sistema podría reconocer la intensidad de las actividades económicas. Esto significa que un taxista que realice más viajes, o un agricultor que trabaje en más hectáreas, podría recibir un mayor cupo de subsidio si pueden demostrar su actividad. De esta manera, se evita penalizar a quienes generan más producción.
La propuesta también tiene el potencial de reducir el contrabando y el mercado negro, ya que el beneficio estaría digitalmente asociado al beneficiario y a su consumo. Así, con un sistema de trazabilidad bien implementado, se limitaría el incentivo a reventa de combustible subsidiado.
Una de las innovaciones más significativas de este modelo es que el Estado fijaría el monto del subsidio en lugar de controlar el precio interno. Si se establece que cada unidad recibirá un subsidio fijo, el Gobierno podrá prever mejor su gasto, evitando que cada ajuste de precios genere un impacto abrupto en el mercado.
Por último, el token energético podría promover la transición hacia fuentes de energía más sostenibles. Permitiendo que parte de los saldos no utilizados se destinen a inversiones en tecnologías limpias, como paneles solares o vehículos eléctricos, se fomentaría un uso más eficiente de los recursos.
Sin embargo, para que este sistema funcione adecuadamente, es crucial contar con una infraestructura de control robusta. Antes de implementar tecnologías avanzadas, Bolivia necesita establecer un sistema de medición eficiente que garantice la correcta identificación de vehículos y volúmenes de combustible.