La búsqueda incansable de las familias bolivianas por sus seres queridos desaparecidos
Abigail y su pareja, originarios de Tarija, enfrentan la lluvia mientras recorren las calles de Santa Cruz en motocicleta. Desde hace seis años, preguntan en cada garaje, en busca del camión que podría darles pistas sobre el paradero de su madre, Alejandra Iriarte Guerrero, quien desapareció el 30 de septiembre de 2011.
En 2017, tras encontrar el camión que había estado buscando, Abigail queda paralizada por la revelación. El vehículo, que ha recorrido diversas ciudades como Cochabamba y La Paz, representa un rayo de esperanza en su angustiosa búsqueda, aunque el camino hacia la verdad se vuelve un nuevo viacrucis.
El contexto de las desapariciones en Bolivia
De acuerdo con el Observatorio de Trata y Tráfico del Cecasem, en Bolivia, aproximadamente el 60,6% de las personas desaparecidas son mujeres. En el año 2025, se registraron 437 casos de desapariciones, lo que equivale a más de un caso diario, con 265 de estas víctimas siendo mujeres.
En los primeros meses de 2026, la tendencia continúa: entre enero y febrero se reportaron 48 casos nuevos, manteniendo la preocupación por las desapariciones, especialmente de mujeres. Estos fenómenos a menudo se relacionan con delitos como trata, feminicidio y secuestro, aunque la causa puede variar.
Antonio Vaca rememora el día en que su hija Valeria desapareció en marzo de 2014, cuando debía viajar desde Montero a Santa Rosa. La búsqueda de su hija ha sido una travesía dolorosa, marcada por la falta de respuestas y la desidia de las autoridades, que a menudo culpabilizan a las víctimas.
- Valeria tenía 18 años y era madre de una niña de dos años.
- Desapareció mientras viajaba para reunirse con su familia.
- Un hombre fue detenido en relación a su caso, pero luego fue liberado.
El duelo ambiguo que enfrentan las familias de personas desaparecidas es un proceso complejo. Javier Bladés, psicólogo, explica que la incertidumbre de no saber si la persona está viva o muerta genera un impacto emocional significativo, que puede derivar en ansiedad y depresión.
La falta de un marco legal adecuado en Bolivia complica aún más la búsqueda. Actualmente, la Ley N° 263 se refiere a la trata de personas, pero no establece protocolos claros para la desaparición de adultos, lo que genera confusión dentro de la Policía y entre los familiares de los desaparecidos.
Historias de búsqueda: Juana y Julia
Juana, de La Paz, no espera 48 horas como le indicaron en la Policía y decide actuar rápidamente tras la desaparición de su hija. Su búsqueda la lleva a Tarija, donde finalmente logra encontrar a su hija, quien había sido llevada por su sobrino. Sin embargo, no todas las historias terminan bien.
Por su parte, Julia Ayala lleva más de 20 años buscando a su hija Claudia, quien desapareció a los 18 años. Su búsqueda ha estado llena de obstáculos, pero la esperanza de encontrarla sigue viva, incluso cuando se entera de que su hija ha sido víctima de explotación.
La Asociación de Apoyo a Familiares Víctimas de Trata y Tráfico de Personas y Delitos Conexos (Asafavittp) se ha creado en medio de esta crisis. Fundada por María Rita Hurtado tras la desaparición de su hija, esta organización busca apoyar a las familias en su dolorosa travesía de búsqueda, promoviendo la solidaridad entre quienes comparten esta experiencia desgarradora.
La respuesta institucional, según el Viceministerio de Seguridad Ciudadana, incluye coordinación con varias entidades y campañas de prevención. Sin embargo, estos esfuerzos se ven opacados por el sufrimiento de las familias que enfrentan un vacío en la atención a sus denuncias y la espera interminable por respuestas.
En este contexto, Abigail sigue buscando a su madre, atrapada entre la esperanza y la desilusión. A casi 15 años de su desaparición, anhela respuestas que le permitan cerrar un capítulo que ha dejado una herida abierta en su vida.
En Bolivia, la lucha por la verdad y la justicia en torno a las desapariciones continúa, con familias que persisten en su búsqueda en medio del dolor y la incertidumbre, buscando un camino hacia la sanación y la memoria de sus seres queridos.
"El que vive esto sabe lo que es".