El Estado de Excepción restablece el tránsito, pero la contienda persiste
La reciente implementación del Estado de Excepción por parte del Gobierno de Rodrigo Paz ha facilitado la apertura de las principales rutas del país, que habían estado cerradas por más de 50 días. Sin embargo, este decreto extraordinario no ha puesto fin a las tensiones sociales, ya que nuevos sectores comienzan a manifestar su descontento.
Nuevas movilizaciones en el horizonte
El 1 de septiembre, la Confederación Sindical de Choferes indicó que planea movilizarse en cuanto finalice el Estado de Excepción, citando problemas persistentes en el abastecimiento de combustibles. Lucio Gómez, su líder, criticó el Decreto Supremo 5676, señalando que las largas filas en las estaciones de servicio han aumentado, lo que indica una situación crítica.
Además de los choferes, otros grupos como productores, organizaciones campesinas y sectores cívicos han anunciado diversas acciones en contra de este decreto. En el Trópico de Cochabamba, se ha programado una marcha para el 4 de septiembre, mientras que la Federación Norte de San Julián ha decidido iniciar un bloqueo a partir de este miércoles.
El Gobierno defiende la medida del Estado de Excepción al asegurar que ha restablecido la transitabilidad en las carreteras. No obstante, ha advertido que las fuerzas policiales harán cumplir la normativa en caso de que el diálogo no prospere. La cuestión es que, aunque las carreteras estén despejadas, ello no necesariamente aborda las problemáticas que causaron los bloqueos.
Con el Estado de Excepción en vigor hasta el 20 de septiembre, persiste la incertidumbre: ¿ha logrado el Gobierno desactivar la crisis social o ha encontrado simplemente una forma de ganar tiempo al despejar las rutas?