Bolivia, en la lista de alto riesgo de la Unión Europea por lavado de dinero
La Unión Europea ha formalizado la inclusión de Bolivia en su lista de países considerados de alto riesgo en el ámbito del lavado de dinero, mediante el Reglamento Delegado (UE) 2026/83. Esta decisión impone un régimen de vigilancia más estricto y exige a las entidades financieras europeas que ejerzan una mayor debida diligencia en sus operaciones con el país sudamericano.
Aunque Bruselas ha destacado algunos avances de Bolivia en la comprensión de los riesgos asociados al lavado de dinero, así como en inteligencia financiera y capacidad de decomiso, concluyó que las acciones implementadas hasta ahora son insuficientes para abordar las deficiencias estratégicas identificadas.
Desde junio de 2025, Bolivia ya se encuentra bajo una vigilancia reforzada del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), lo que refleja una preocupación continuada sobre la efectividad de sus medidas contra el lavado de dinero.
La nueva clasificación no acarrea sanciones económicas directas ni bloqueos comerciales, sin embargo, puede complicar las transacciones. Los bancos y entidades financieras de Europa deberán implementar controles más rigurosos, solicitar información adicional sobre los movimientos de dinero y llevar a cabo verificaciones más exhaustivas. Esto podría traducirse en un aumento en los tiempos y costos de las operaciones para empresas e inversionistas.
Para que Bolivia pueda salir de esta categoría de riesgo, deberá realizar diversas reformas demandadas tanto por la Unión Europea como por el GAFI. Estas reformas incluyen el fortalecimiento de investigaciones y sanciones por delitos de lavado de dinero, mejorar la supervisión de sectores vulnerables y asegurar la disponibilidad de información actualizada sobre los beneficiarios finales de las empresas.
En un contexto económico ya complicado, caracterizado por la escasez de divisas y dificultades para atraer inversión, esta nueva clasificación se presenta como una señal negativa para Bolivia. La preocupación radica en cómo esta etiqueta afectará la confianza internacional y los costos asociados a hacer negocios en el país.
Desafíos a futuro
Las autoridades bolivianas deberán trabajar con celeridad para abordar las áreas señaladas por la Unión Europea y el GAFI, que son esenciales para mejorar la percepción internacional y facilitar un entorno más seguro para las inversiones en el país.