Andrés Soliz Rada y Jorge O’Connor: un legado de independencia en el pensamiento boliviano
El 2 de septiembre marca una década desde la partida de Andrés Soliz Rada, y seis años desde el fallecimiento de Jorge O’Connor d’Arlach. Ambos, desde sus respectivas disciplinas, coincidieron en la importancia de concebir un futuro boliviano que priorice la autonomía y dignidad en la toma de decisiones.
Andrés Soliz Rada, un periodista y político paceño, y Jorge O’Connor, un ingeniero y científico tarijeño, a pesar de no haber colaborado directamente, sus ideas se entrelazan en la crítica a la dependencia económica. Soliz Rada fue un defensor de la nacionalización de los recursos, mientras que O’Connor se enfocó en la sostenibilidad del desarrollo energético y la independencia económica.
O’Connor, formado en Argentina y en instituciones de prestigio como el MIT, fue pionero en advertir sobre las consecuencias del endeudamiento externo en el crecimiento de Bolivia. En 1994, su libro "Nación, Independencia y enajenación de la economía" se convirtió en una referencia para entender la vulnerabilidad del país frente a las privatizaciones y la influencia extranjera en sectores estratégicos.
Con un legado que también incluye su crítica a la falta de control sobre los recursos nacionales, O’Connor demostró que la dependencia financiera erosiona la soberanía de un país. Su análisis fue respaldado por datos concretos que evidenciaron cómo el país había cedido su autonomía en decisiones críticas a raíz de la presión externa.
Por su parte, Soliz Rada, quien también fue ministro de Hidrocarburos, dejó un impacto significativo con obras como "El gas en el destino nacional". En este texto, abogaba por un enfoque nacionalista que planteaba la industrialización de los recursos como la única vía para salir de roles coloniales y asegurar un futuro sostenible para Bolivia.
Ambos pensadores, cada uno desde su trinchera, llegaron a realizar un análisis similar: la soberanía de Bolivia no solo se definía en términos políticos, sino también económicos. La crítica al modelo de privatización impulsado por los gobiernos de los años noventa fue una constante en sus escritos y discursos, abogando por un país que tome las riendas de su destino.
Hoy, a diez años del fallecimiento de Soliz Rada y seis de O’Connor, sus enseñanzas resuenan en el actual debate sobre la soberanía y el desarrollo energético de Bolivia. La pregunta que ambos habrían planteado en la actualidad sigue vigente: ¿quién realmente decide el futuro económico del país? Sus legados instan a una reflexión profunda sobre la independencia y el control de los recursos nacionales frente a las influencias externas.
El contraste con el gobierno actual, que refuerza la relación con potencias como Estados Unidos, pone de manifiesto la urgencia de recordar sus advertencias. Un futuro en el que Bolivia recupere el control sobre sus recursos es posible, y la clave está en la capacidad de pensar con autonomía, un principio que O’Connor y Soliz Rada defendieron con fervor.