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septiembre 3, 2026 2 min de lectura
Política

Tensión en Chuquisaca ante el DS 5676: Ayllón en la cuerda floja

La situación en Chuquisaca se complica a medida que productores, transportistas y diversas organizaciones sociales organizan manifestaciones y bloqueos contra el Decreto Supremo 5676. En medio de este clima de tensión, el gobernador Luis Ayllón ha manifestado su preocupación por el impacto económico del decreto, pero su falta de acción contundente ha generado cuestionamientos sobre su liderazgo.

Ayllón ha señalado que el costo de 18 bolivianos por litro de diésel es insostenible y ha respaldado la solicitud de derogación del decreto. A pesar de reconocer el daño que esta norma causa a las gobernaciones y municipios, el gobernador no ha tomado una posición firme frente a las protestas que afectan a la población.

El 2 de septiembre, se registraron bloqueos en localidades como Yapacaní, San Julián y Cuatro Cañadas, mientras que la Policía desplegó efectivos para controlar la situación. En paralelo, se anuncian nuevas movilizaciones en contra del decreto y las políticas económicas del Gobierno.

Estrategia institucional ante la crisis

Frente a este escenario, Ayllón ha optado por buscar una salida a través de canales institucionales, programando una reunión con otros gobernadores para el 10 de septiembre. Su intención es presentar una postura colectiva al presidente Rodrigo Paz, lo que lleva a cuestionar la efectividad de esta estrategia mientras el conflicto se intensifica en las calles.

El gobernador ha demostrado en el pasado que puede actuar de manera decisiva cuando los conflictos afectan a su región, como ocurrió en junio, cuando logró acordar el levantamiento de bloqueos tras reunirse con los movilizados. Sin embargo, su respuesta actual ante esta nueva crisis nacional parece más cautelosa y distante.

La contradicción en su postura es evidente: aunque Ayllón defiende a Chuquisaca y critica el alto costo del diésel, se muestra reacio a alzar la voz enérgicamente contra las decisiones del Gobierno de Paz, mientras la población enfrenta la escasez de combustible y un panorama de protestas crecientes.

El precio del diésel es ‘imposible’ de sostener, pero no parece ser suficiente para movilizarlo a actuar decididamente.

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