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septiembre 11, 2026 2 min de lectura
Sociedad

Preocupación en torno a los plaguicidas en tomates bolivianos

Un informe reciente sobre los residuos de plaguicidas en alimentos en Bolivia ha generado alarma sobre la seguridad de los productos que consumen los bolivianos. En el caso específico del tomate, se encontraron hasta 30 plaguicidas diferentes, con un alarmante 21% de las muestras analizadas excediendo los límites establecidos por las regulaciones nacionales.

Una de las proyecciones más inquietantes es la variedad de químicos presentes; se detectó que una sola muestra de tomate contenía hasta 10 tipos diferentes de plaguicidas. Además, entre las muestras de papa y otras hortalizas, se identificaron 44 plaguicidas, de los cuales aproximadamente el 64% está clasificado como altamente peligroso por PAN Internacional.

La preocupación por la contaminación de los alimentos no es algo nuevo. En abril de 2026, un monitoreo ciudadano realizado por la Fundación Agrecol Andes ya había reportado la presencia de plaguicidas por encima de los límites internacionales en productos vendidos en mercados y supermercados de Cochabamba, incluyendo 26 tipos de plaguicidas, siendo 42% de ellos altamente peligrosos.

Investigaciones previas en Cochabamba también habían detectado residuos de plaguicidas en tomates y otros alimentos. Frente a estas alarmas, expertos han cuestionado la efectividad de la fiscalización en el país, subrayando que Bolivia carece de normativas y técnicas adecuadas para el control de residuos químicos y enfrenta dificultades para realizar análisis de múltiples residuos en su territorio.

El Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) ya incluye dentro de sus actividades el análisis de residuos de plaguicidas en cultivos de tomate, lo que indica que este desafío es parte de su agenda de control sanitario. Esta entidad también está fortaleciendo sus capacidades de laboratorio para realizar estos análisis de manera más efectiva.

Aunque los tomates pueden parecer frescos y saludables a simple vista, los estudios revelan que los verdaderos riesgos pueden estar ocultos bajo la forma de residuos químicos indetectables que llegan a la mesa de los consumidores bolivianos.

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