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septiembre 16, 2026 2 min de lectura
Economía

Montecristo-9: La búsqueda de gas en Bolivia y el debate sobre la estimulación hidráulica

La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ha presentado el pozo Montecristo-9 como un proyecto piloto destinado a explorar la producción de gas y condensado de formaciones de baja permeabilidad. Este tipo de técnicas, conocidas como "estimulación hidráulica", han generado controversia debido a su posible relación con la fracturación hidráulica, comúnmente llamada fracking, aunque el gobierno aún no ha detallado los métodos y materiales que se emplearán en esta iniciativa.

El gobierno argumenta que el Montecristo-9 representa una nueva frontera en la tecnología de extracción de hidrocarburos, buscando recuperar recursos de formaciones como Huamampampa y Los Monos, que, hasta ahora, no eran explotables comercialmente. La inversión programada para este pozo asciende a aproximadamente 12 millones de dólares, en comparación con los 50 millones que suele costar la perforación de un pozo completo.

Sin embargo, persiste la inquietud sobre si la "estimulación hidráulica" que se aplicará en Montecristo-9 implica necesariamente la utilización de fracking. Aunque este término es común en el ámbito energético, la categoría de "estimulaciones" incluye otras técnicas, como la utilización de ácidos que no requieren fracturar la roca. Por lo tanto, el uso del término no es concluyente en sí mismo.

YPFB Chaco ha observado que en las arenas de la Formación Los Monos existe un desafío debido a su baja permeabilidad, lo que significa que, aunque haya hidrocarburos, su extracción no es sencilla. De acuerdo con la memoria anual de la empresa, se estiman recursos de aproximadamente 245 Bcf de gas y 18 millones de barriles de condensado, pero la baja permeabilidad podría limitar la productividad, haciendo necesaria una intervención de estimulación para lograr una producción rentable.

La discusión sobre el impacto ambiental de tales técnicas es crucial. Aunque el fracking no necesariamente implica daño ambiental, su ejecución debe ser cuidadosamente controlada. Los riesgos asociados incluyen la posibilidad de contaminación de aguas subterráneas, aunque esto depende de la integridad de las operaciones y de cómo se manejen los residuos generados.

A medida que se avanza en el proyecto Montecristo-9, los expertos indican que es fundamental contar con datos específicos sobre la técnica que se implementará para evaluar su potencial energético y sus efectos en el medio ambiente. Por ahora, la única conclusión clara es que se busca aplicar una técnica de estimulación en una formación de baja permeabilidad, sin que se haya aclarado si esta será fracking o no.

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