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septiembre 25, 2026 2 min de lectura
Economía

Restricciones del BCB a la liquidez bancaria podrían impactar en el empleo

El Banco Central de Bolivia (BCB) ha tomado la decisión de inmovilizar temporalmente una fracción de la liquidez de las entidades bancarias, como parte de su estrategia de política monetaria restrictiva. Esta medida podría influir en la disponibilidad de créditos tanto para empresas como para familias, lo que, a su vez, podría repercutir en la actividad económica y en los niveles de empleo.

Mediante la Resolución de Directorio 141/2026, se implementa una Reserva Monetaria Ampliada (RMA) que representa el 2,5% de ciertos depósitos en moneda nacional de corto plazo de los bancos. Esta RMA se establecerá en dos fases: el 1% se aplicará desde el 25 de septiembre y el 1,5% adicional desde el 2 de octubre.

Es importante aclarar que esta medida no implica que el BCB retira dinero de las cuentas de los ahorradores. El BCB calculará la inmovilización basándose en los depósitos, pero los fondos se extraerán de las cuentas corrientes y de encaje de las entidades bancarias en el BCB. Los recursos permanecerán inmovilizados hasta el 25 de marzo de 2027 y no generarán remuneración durante este tiempo.

Posibles efectos en el crédito y la economía

Los especialistas advierten que al limitar la liquidez, el BCB podría reducir temporalmente la capacidad de las entidades para otorgar nuevos créditos. Sin embargo, esto no garantiza que la disminución del crédito sea proporcional al porcentaje de la reserva. La oferta de créditos dependerá de la liquidez de cada banco, la demanda de préstamos y las decisiones internas de las entidades.

Este fenómeno podría impactar particularmente en las empresas que requieren financiamiento para su capital de trabajo o para inversiones. Si el acceso al crédito se vuelve más complejo o costoso, es probable que algunas iniciativas se retrasen, lo que podría afectar la generación de empleo y la actividad económica en general.

En el caso de los hogares, el impacto se reflejaría en los créditos de consumo, vivienda y emprendimientos, dependiendo de cómo respondan los bancos a esta restricción de liquidez. La situación crea una tensión entre la necesidad del BCB de controlar la inflación y el impacto que esta medida puede tener en el crecimiento económico a corto plazo.

Finalmente, será crucial observar cómo evolucionan las tasas de interés, la concesión de nuevos préstamos y el crecimiento de la cartera crediticia. La resolución no obliga a los bancos a aumentar las tasas ni a restringir créditos, por lo que el efecto final dependerá de la reacción de las entidades ante esta nueva realidad de liquidez.

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