Un análisis del uso de diésel en el parque automotor boliviano
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha presentado un informe que detalla que en Bolivia hay 2.503.680 vehículos registrados de manera legal, aunque también se estima que casi un millón no cuentan con esa legalidad. Del total de vehículos legales, se estima que entre el 12,9% y el 13,5% utiliza diésel como combustible, mientras que más del 80% opera con gasolina. Además, un poco más del 9% emplea gas natural vehicular y aproximadamente el 1% son eléctricos o híbridos.
Desde la perspectiva del Gobierno, solo el 20% de los vehículos de transporte público funcionan a diésel. De los 202.182 vehículos que brindan este servicio, 39.880 dependen exclusivamente de este combustible, lo que representa un 19,7% del total. Esto suscita una interrogante sobre la decisión reciente de eliminar la subvención del diésel, dado que su uso parece ser relativamente bajo.
Expertos consultados sugieren que la decisión gubernamental se debe a múltiples factores. Al inicio del mandato del presidente Rodrigo Paz, se incrementó el precio del diésel y de la gasolina. Uno de los factores más destacados es el aumento del costo del diésel, que debido al conflicto en Medio Oriente, ha llegado a costar el doble que la gasolina. Este comportamiento de precios no depende exclusivamente del petróleo crudo, sino de la cotización internacional de los productos refinados, donde el diésel presenta una demanda más alta.
El incremento del precio del diésel es notable: desde el inicio del conflicto bélico, el crudo ha aumentado un 45%, la gasolina un 46%, mientras que el diésel ha visto un incremento del 63%. Este combustible es crucial para sectores como la industria, el transporte, la minería y la agricultura, lo que añade complejidad a su gestión en el país.
La situación del suministro también ha empeorado, especialmente tras el cierre del estrecho de Ormuz y la reciente medida de China de restringir sus exportaciones de productos refinados para priorizar su economía interna. Según los analistas, "la oferta de diésel reacciona más lentamente a la demanda que la de gasolina, lo que provoca un aumento más pronunciado en el precio".
El mercado en Bolivia requiere alrededor de 13 millones de litros diarios de gasolina y diésel, totalizando 390 millones mensuales y 4.680 millones al año. De este total, se estima que se consumen siete millones de litros de diésel y más de seis millones de gasolina diariamente, aunque estas cifras pueden fluctuar en función de las temporadas agrícolas.
El presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Klaus Frerking, indicó que el consumo anual de diésel supera los 2.400 millones de litros, con la agricultura absorbiendo el 16%. Además, hay que considerar el contrabando y el desvío hacia actividades ilícitas como el narcotráfico, donde se estima que se requieren alrededor de 280 litros de diésel por cada kilogramo de droga procesada.
El 19 de septiembre, el Gobierno nacional decidió eliminar por completo la subvención del diésel, tras la aprobación de un crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI) para la estabilización económica. El presidente Arce afirmó: "Desde hoy el diésel nos costará lo mismo que lo compramos en el exterior. No podemos seguir vendiendo caro para que unos pocos lo roben". Esta medida pone fin a un subsidio que había estado en vigor durante más de diez años.