La travesía cómica de Eli y Luna en Tarija
"Eli y Luna en busca de La Paz" es una obra teatral dirigida y escrita por Gabriel Pace, que ofrece a los niños de entre 6 y 15 años una aventura divertida y educativa. La trama gira en torno a la búsqueda de un lugar que simboliza la paz, utilizando un ingenio eólico como símbolo de esperanza y cambio.
Las protagonistas, interpretadas por Elizabeth Durutovich y Luna Eva Roja, inician su camino hacia el norte con la creencia de que encontrarán la paz en un mapa. La obra, que combina humor absurdo y diálogos ingeniosos, permite a los espectadores reflexionar sobre temas importantes como la protección del medio ambiente, la adicción a las pantallas y la salud emocional, sin caer en el sermón.
Una búsqueda hacia el interior
El viaje de Eli y Luna se transforma de una travesía geográfica a un viaje introspectivo, donde el humor y los juegos de palabras se convierten en herramientas pedagógicas que enseñan de manera amena. La representación se enriquece con referencias culturales bolivianas, haciendo que el público se ría de la confusión entre el concepto de paz y su localización geográfica.
La obra aborda la dualidad entre lo ecológico y lo digital, presentando un mensaje claro sobre la importancia de reconectar con los demás en un mundo donde las pantallas nos aíslan. La respuesta que ofrece es simple y accesible: mirarse a los ojos, reír juntos y fortalecer los lazos de amistad.
La comedia, que cuenta con la participación de artistas argentinos radicados en Tarija, se presenta como un puente cultural entre ambos países. Aunque está pensada para un público escolar, su mensaje resuena con todos aquellos que deseen experimentar la risa y la reflexión.
La función se llevará a cabo el viernes 16 de octubre a las 19:00 horas en el Auditorio de la Casa de la Cultura de Tarija. El costo de entrada es de 20 bolivianos, con acceso gratuito para los menores de edad, lo que la convierte en una opción accesible para disfrutar en familia.
La obra es una manera de reflexionar sobre cómo convivir y querer en un mundo que nos empuja a estar desconectados, a pesar de estar siempre conectados.