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octubre 7, 2026 2 min de lectura
Tecnología

Aumento de la Contaminación Lumínica en Tarija: Desafíos para la Astronomía

La ciudad de Tarija sigue su expansión hacia las áreas rurales, y con ella, la contaminación lumínica se ha intensificado. Actualmente, el Observatorio Astronómico Nacional (OAN), ubicado en Santa Ana La Cabaña, enfrenta serias preocupaciones a nivel global por los efectos de esta creciente radiación nocturna.

Entre 2014 y 2025, la cantidad de luz nocturna en un radio de cinco kilómetros del OAN ha aumentado un sorprendente 147%. En contraste, el centro de Tarija, situado a unos 15 kilómetros del observatorio, solo ha visto un incremento del 29% en la radiancia durante el mismo período, lo que indica que el crecimiento se concentra en las zonas periféricas.

El análisis realizado con imágenes nocturnas del sensor VIIRS (NOAA/NASA) revela que el área iluminada en la periferia de Tarija ha experimentado un aumento que oscila entre el 56% y 177%. Este crecimiento en la luminosidad alrededor del OAN, que se sitúa en un 8,6% anual, es notablemente superior al promedio global, que es de aproximadamente 2% por año.

Presiones desde el Espacio

La actividad espacial también está en aumento, con récords de lanzamientos en 2025 que alcanzaron los 324 intentos a nivel mundial. La Agencia Espacial Europea (ESA) ha reportado la colocación de más de 4.000 nuevos satélites en órbita, lo que representa un promedio de diez lanzamientos diarios. Actualmente, el número total de objetos rastreados en el espacio es de aproximadamente 47.070, de los cuales cerca de 18.840 son satélites operativos.

Los expertos advierten sobre el fenómeno conocido como el síndrome de Kessler, que implica la generación de escombros en órbita que podrían inutilizar ciertas trayectorias espaciales. A pesar de que Bolivia cuenta con su propio satélite, el Túpac Katari, lanzado en 2013, la Agencia Boliviana Espacial aún no ha informado sobre los planes para su futuro tras el 2028, cuando se cumpla su vida útil de diseño.

Por último, se subraya la importancia de conservar el cielo oscuro de Santa Ana, no solo como un atractivo turístico, sino como un recurso vital para la investigación científica. La instalación de medidores de calidad del cielo en el observatorio y en la ciudad resultaría en un paso fundamental para evaluar el impacto de la contaminación lumínica en la región.

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