FIEC 2026: Un llamado a fortalecer la economía creativa mediante la medición y la colaboración
Durante el IV Foro Internacional de Economía Creativa (FIEC 2026), celebrado el 17 y 18 de septiembre en Cochabamba, se destacó que el verdadero valor de las empresas de software no radica únicamente en el uso de la tecnología, sino también en el soporte que brindan a una variedad de profesiones y actividades que van desde la administración hasta la limpieza de espacios. Esta afirmación fue hecha por Santiago Laserna Fernández, investigador del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES), quien enfatizó la capacidad del talento humano para activar cadenas de valor que beneficien a diversas ocupaciones y territorios.
El evento, organizado por la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), reunió temáticas relacionadas con la tecnología, la gastronomía, el diseño y el turismo, bajo la premisa de cómo transformar habilidades creativas en desarrollo humano y productivo. Según Laserna, es imprescindible establecer métodos para medir y visibilizar las cadenas de valor en la economía creativa.
Desafíos y hallazgos del censo creativo
Las conclusiones del foro plantean tres grandes desafíos: entender con mayor claridad el impacto de la economía creativa en las políticas públicas, definir con precisión su aporte económico y mantener la colaboración institucional a largo plazo. Un hito relevante fue el Censo de Economía Naranja, llevado a cabo entre 2022 y 2023 por el Instituto de Progreso Económico Empresarial (IPEE) de Unifranz, que reveló la existencia de 2.260 unidades económicas creativas en Cochabamba, generando alrededor de 94.200 empleos, de los cuales 23.550 son directos.
El sector gastronómico se posicionó como el más representativo, abarcando el 54% de las actividades registradas, aunque el 68% de las unidades operan en condiciones informales. Este contexto refleja un ecosistema productivo vibrante, pero también evidencia una significativa brecha de formalización que limita el acceso a financiación y oportunidades de crecimiento.
A nivel global, la situación de la economía creativa sigue una tendencia positiva. La UNESCO estima que las industrias culturales y creativas aportan el 3,1% del PIB mundial y generan el 6,2% del empleo. En Bolivia, el sector de medios y cultura alcanzó 46,2 millones de empleos en 2019, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Este crecimiento resalta la relevancia de la economía creativa incluso en tiempos de desafíos económicos.
Lo que no se mide, no se financia ni se defiende.
Eliana Prada, experta en Economía Creativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), enfatizó la necesidad de contar con evidencia que respalde el desarrollo de políticas públicas en este sector. Medir la cantidad de unidades económicas, el número de trabajadores y los sectores en crecimiento son pasos cruciales para diseñar estrategias efectivas de financiamiento y formalización.
El foro no solo se definió por las discusiones durante su realización, sino que su impacto se manifestará a través de las conexiones y proyectos que surjan como resultado. La economía creativa en Cochabamba cuenta con las bases necesarias: cifras, experiencias y sectores que pueden unir la identidad local con el desarrollo económico. El futuro se centra en fortalecer las redes existentes y reducir las barreras que la informalidad impone.
Además, Rolando López, vicerrector de Unifranz Cochabamba, subrayó que el talento humano es el recurso más valioso y que debe ser potenciado a través de conexiones con tecnología, mercados y condiciones laborales dignas, para así transformar la creatividad en oportunidades de crecimiento y desarrollo sostenible.