Reflexiones y aprendizajes en el VIII Encuentro Pro-Uva
El VIII Encuentro Pro-Uva, llevado a cabo el 11 de octubre en Casa Real, Santa Ana, tuvo como trasfondo las preocupaciones de los campesinos tarijeños, quienes habían protestado previamente contra un impuesto del 5% sobre sus ventas y el aumento en los costos del diésel. Este evento se centró en discutir las estrategias para mantener viñedos en un contexto de costos crecientes y márgenes de ganancia reducidos.
Bajo el lema "Viticultura regenerativa", la conferencia reunió a cerca de mil productores de uva y otros actores de la cadena de la viticultura. Los expertos Piero Carucci y Jairo Restrepo ofrecieron sus conocimientos sobre la fertilización del viñedo y la implementación de prácticas agroecológicas que buscan mejorar la salud del suelo y asegurar la sostenibilidad económica de la viticultura.
Los asistentes disfrutaron de recorridos por los viñedos de Casa Real y Campos de Solana, donde tuvieron la oportunidad de apreciar los resultados de las prácticas discutidas, además de visitar la biofactoría. Este intercambio propició la conexión con proveedores de insumos y la posibilidad de compartir experiencias con otros productores locales.
Los anfitriones del evento, Matías Gutiérrez y Pablo Oliva, abordaron los desafíos específicos que enfrenta Tarija, como las intensas lluvias y la presencia del hongo botrytis. Oliva destacó su método de preparación del suelo antes de plantar, asegurando que el descanso del terreno es fundamental para el éxito de los viñedos.
La cuestión del agua ocupó un lugar central en las discusiones, con Marcelo Rivera, líder de los regantes de San Jacinto, sugiriendo la creación de un directorio común para unir a los regantes de varias comunidades y gestionar de forma más efectiva la cuenca. Actualmente, el embalse que podría regar unas 30.000 hectáreas solo cubre 3.000.
La continuidad del programa VidAmiga, que lleva tres años operando en la región, fue otra buena noticia. Cristina Ramón, presidenta de Ecosol, recordó la importancia de fomentar el liderazgo entre mujeres productoras y motivar a los jóvenes para que permanezcan en el territorio, resaltando la necesidad de cooperación en el sector.
Al abordar las inquietudes de los participantes, se ofrecieron consejos prácticos sobre la fertilización de los viñedos. Se sugirió un rendimiento objetivo de 200 quintales por media hectárea y se proporcionaron cantidades específicas de fertilizantes, enfatizando que más no siempre significa mejor, dada la sensibilidad de las plantas al exceso de nitrógeno.
El evento concluyó con una propuesta humorística pero seria de Restrepo, quien sugirió financiar una mezcladora de abonos para la biofactoría con 50 botellas de Don Lucho, destacando la necesidad de trabajar de manera colaborativa en la solución de los desafíos que enfrenta la viticultura en Tarija.