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octubre 22, 2026 3 min de lectura
Cultura

El Xilomaratón de Tarija: Un homenaje a la memoria del agua

El pasado sábado 17 de octubre, el Taller Estampa de Tarija se convirtió en el epicentro del primer Xilomaratón, una iniciativa que reunió a ocho talleres de diferentes ciudades de Bolivia. Desde La Paz hasta Guayaramerín, múltiples sedes trabajaron bajo una misma consigna: "Memoria del Agua". Durante seis horas, los participantes se dedicaron a crear piezas únicas de xilografía, una técnica que exige precisión y compromiso.

La jornada comenzó a las diez de la mañana en Tarija, donde se abrió un sobre que contenía la consigna para la actividad. Los artistas tenían por delante una única plancha de madera y el desafío de plasmar su visión sobre lo que el agua significa en nuestras vidas. Este evento fue coordinado por Ágora Taller Cultural de La Paz, con la colaboración de talleres de Sucre, Santa Cruz, Guayaramerín, Oruro, Cochabamba y Potosí. La palabra "maratón" no solo adorna el evento; cada corte de gubia es irreversible y la presión del tiempo añade una capa de desafío a la creación.

En Tarija, el profesor Paulo Paricagua Titichoca lideró el Taller Estampa, donde se produjeron once obras. Aunque el número puede parecer modesto, lo relevante fue la intensidad de la experiencia vivida durante la jornada, donde cada artista reflexionó sobre la historia que el agua lleva consigo. Se invitó a los participantes a pensar en el agua como un archivo que guarda historias, en lugar de solo un elemento paisajístico.

La calidad de las obras fue evaluada por un jurado que premió a los siguientes artistas: Erick Icler Torrez se llevó el primer lugar con su obra "El agua es vida", mientras que Sadid Arancibia ocupó el segundo puesto con "Presencia". La Mención Especial fue otorgada a "Fuente de inspiración" de Exaltación Velásquez. Además, la artista Lilian Carvajal, del Taller Atenea, contribuyó con premios en materiales artísticos, resaltando el apoyo mutuo que caracteriza el ámbito del grabado en Bolivia.

A través de este evento, los trabajos realizados serán parte de una exposición nacional programada para 2027. Más allá de las obras, el Xilomaratón hizo evidente una red geográfica de artistas que, aunque a menudo pasan desapercibidos, están profundamente conectados por su pasión por el arte de la xilografía. Cada taller, desde La Paz hasta Santa Cruz, tiene su propia historia que contar, pero todas están interrelacionadas en la gran narrativa del agua.

El grabado, por su esencia, es un arte democrático, ya que una única matriz puede producir múltiples copias. Esto significa que una imagen originaria de Tarija puede ser replicada y compartir espacio con creaciones de otras ciudades, generando un diálogo artístico. En este sentido, el agua se convierte en un símbolo que también fluye y se reproduce, llevando consigo las memorias de cada creador involucrado.

Así, Tarija no solo se erigió como sede de este evento, sino que también proporcionó el material esencial para contar viejas historias a través de la madera. La interacción entre el agua y el arte ofrece una reflexión sobre la memoria colectiva que permanece viva en nuestra cultura y en nuestra tierra.

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