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octubre 27, 2026 2 min de lectura
Cultura

Raquel Morales: la sommelier boliviana que comparte la pasión por el vino

Raquel Morales, originaria de Potosí y criada en La Paz, es una reconocida sommelier que ha logrado destacar en el ámbito internacional. A sus 47 años, trabaja como sommelier en el restaurante Tinto de La Paz, y ha sido finalista en los Vino Influencers World Awards, celebrados en España. Su carrera en el mundo del vino comenzó a los 30 años, después de una trayectoria en la cocina que la llevó a Chile, donde despertó su verdadera vocación.

Este año, Raquel fue la única representante boliviana en el evento que reunió a comunicadores de más de 30 países. A lo largo de su viaje, no solo participó en vendimias y embotelló su propio vino, sino que también llevó consigo vinos bolivianos para compartir con sommeliers y cocineros en Europa, donde sorprendió a muchos con su calidad.

Una nueva forma de disfrutar el vino

Morales sostiene que su experiencia en La Paz le ha permitido acercar el vino a un público más amplio, eliminando la idea de que es una bebida exclusiva para ciertos sectores. "El vino es para todos", dice, enfatizando que cada persona puede disfrutarlo a su manera. Para ella, lo fundamental es crear un buen recuerdo en el consumidor, independientemente de la elección de vino o del precio.

Nada tibio es bueno en la vida, ni el café, ni la cerveza, ni las relaciones, ni las amistades. Menos el vino.

En su reciente visita a Tarija, Raquel compartió su conocimiento sobre la cultura del vino, que está profundamente arraigada en la región. Según ella, su experiencia en Europa le ha mostrado que muchos aún no conocen la calidad del vino boliviano, y su objetivo es resaltar el esfuerzo que hay detrás de cada botella. La sommelier menciona que el vino no solo se trata de lo que hay en la botella, sino del arduo trabajo de los bodegueros.

Desafíos y oportunidades del vino boliviano

Morales también destaca la falta de apoyo estatal a la industria vinícola en Bolivia, lo que dificulta la expansión y producción a mayor escala. Sin embargo, resalta que la calidad de los productos bolivianos es cada vez más reconocida en el exterior. "Estamos creciendo y este es nuestro momento de auge", afirma con optimismo.

Con una visión de futuro, Raquel espera que la juventud boliviana continúe apreciando el vino como parte de su cultura, respetando las tradiciones mientras se adapta a nuevas tendencias. Para ella, el vino es más que una bebida; es una experiencia que une generaciones y culturas.

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