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agosto 4, 2026 2 min de lectura
Economía

Aumento del gas industrial impacta el costo de producción en Bolivia

La Federación de Empresarios Privados de Cochabamba (FEPC) ha manifestado su preocupación por el impacto que el aumento del 60% en el costo del gas industrial está teniendo en la producción boliviana. Este cambio, provocado por un nuevo esquema de cobro que ajusta las tarifas al tipo de cambio flexible, ha llevado a la FEPC a pedir al Gobierno una pausa de seis meses para poder negociar un nuevo mecanismo de fijación de precios.

Raúl Solares, vicepresidente de la FEPC, indicó que el problema principal no es el suministro de gas, sino la facturación de este recurso. Desde la implementación de la norma en 2008, los contratos se firmaron en dólares, pero con el nuevo esquema, las empresas han comenzado a recibir facturas que han incrementado significativamente, entre un 50% y un 60%.

Este aumento en los costos afecta a múltiples sectores industriales, incluyendo las industrias de cerámica, cemento, ladrillos y farmacéuticas, amenazando su competitividad en un contexto económico delicado. Según datos recolectados por la FEPC, el incremento en la factura del gas representa un aumento en la estructura de costos de producción de entre el 10% y el 16%, lo que podría traducirse en un aumento en los precios finales al consumidor de entre el 8% y el 17%.

Solares alertó sobre la posibilidad de que, debido a la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores y la disminución del consumo, las empresas se vean obligadas a trasladar estos costos al mercado, lo que podría incrementar aún más las presiones inflacionarias.

Como respuesta inmediata, el sector empresarial ha propuesto suspender el nuevo esquema de cobro y mantener el tipo de cambio utilizado al momento de la firma de los contratos, fijado en 6,96 bolivianos por dólar. Solares afirmó que este acercamiento permitiría trabajar junto al Ministerio de Hidrocarburos y otras entidades en un nuevo decreto que contemple un sistema más favorable y predecible para el cálculo de precios.

En las primeras facturas del nuevo cálculo, algunas empresas ya han visto un aumento significativo en sus costos. Por ejemplo, una firma cementera reportó que su factura por consumo de gas pasó de 3 millones a 5 millones de bolivianos. Si la tendencia del tipo de cambio continua en aumento, muchas industrias podrían no poder absorber estos incrementos y se verían forzadas a trasladar los costos al consumidor.

La preservación de la competitividad en este sector es crucial para evitar un aumento adicional en los precios en un momento crítico para la economía boliviana. Por lo tanto, se espera que el Gobierno escuche la solicitud de pausa y considere una reforma que reemplace los contratos dolarizados con un esquema más claro y favorable.

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