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agosto 31, 2026 2 min de lectura
Cultura

Aviturismo en Escoma: las comunidades aymaras protegen al zambullidor del Titicaca

Ubicado a 177 kilómetros al noroeste de La Paz, en la Península Challapata, el lago Titicaca ofrece múltiples formas de exploración. Una de las más fascinantes es la observación del zambullidor del Titicaca (Rollandia microptera), un ave que se sumerge en busca de alimento y es conocida localmente como keñola. Este ave, que se encuentra en peligro crítico de extinción, no vuela y depende de esta zona del lago como uno de sus principales refugios.

Las comunidades aymaras han desarrollado una experiencia de turismo comunitario que incluye la observación de aves, así como visitas a sitios arqueológicos como Titimani y al santuario de aves Ph’uyu Layqa. Esta oferta turística también incluye talleres de tejido y gastronomía, navegación hacia la Isla Campanario y caminatas por bosques de keñua. La iniciativa busca no solo generar ingresos, sino también motivar un cuidado activo del lago.

El recorrido se extiende durante dos días e incluye actividades de conexión con la naturaleza, como el grounding y meditación. Los visitantes disfrutan de un alojamiento acogedor y de un buffet andino, donde los alimentos son servidos sobre aguayos en una tradición conocida como apthapi, fomentando así el compartir entre los participantes.

Un enfoque sostenible en el turismo comunitario

Desde su formalización en 2014, la Asociación Integral de Emprendimiento Turístico Comunitario de la Península Challapata (Astucopecha), liderada por Miguel Macuchapi, ha integrado a más de veinte familias de comunidades como Sañuta, Sacuco, Challapata Belén y Challapata Grande. El objetivo es mantener un modelo de turismo sostenible, limitando el aforo a 14 personas para evitar el turismo masivo, y logrando una experiencia más enriquecedora con grupos de alrededor de siete visitantes.

Uno de los puntos destacados es Ph’uyu Layqa, un santuario de aves al borde del lago, donde habita el zambullidor del Titicaca. Este espacio alberga 27 especies de aves, incluyendo flamencos y diversos patos. Los guías, capacitados por ornitólogas de Conserva Aves Bolivia, comparten con los visitantes la importancia de la avifauna y los esfuerzos que realizan las comunidades para cuidar su hábitat.

La experiencia turística también incluye la visita al sitio arqueológico de Titimani, donde se pueden observar vestigios de la cultura Tiwanaku. Durante este recorrido, los visitantes pueden aprender sobre técnicas de tejido andino, guiados por comunarios que comparten su conocimiento y tradiciones.

La segunda jornada culmina con una travesía hacia la Isla Campanario, reservando un tiempo para meditar antes de regresar. Este viaje, que fomenta la apreciación de la naturaleza, proporciona ingresos adicionales a las familias sin desplazar actividades tradicionales como la agricultura y la ganadería, buscando fortalecer la economía local y promover el cuidado del entorno.

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