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octubre 4, 2026 2 min de lectura
Policial

Conexiones del narcotráfico en Bolivia: más allá de las detenciones

La reciente reestructuración en la Fiscalía General de Bolivia ha sido provocada por acusaciones sobre la infiltración del narcotráfico dentro de sus filas. Este cambio, sin embargo, se produce en un contexto donde la producción y venta de drogas han proliferado más allá de las regiones tradicionales como el Chapare en Cochabamba y el norte de La Paz.

Los actos violentos vinculados al narcotráfico se han intensificado en lugares como Santa Cruz y Cochabamba, aunque también se han reportado incidentes en Beni y Pando. Estas acciones delictivas involucran a peligrosas organizaciones brasileñas como el Primer Comando Capital y el Comando Vermelho, pero para el experto Manuel Morales, el análisis debería ir más allá de la simple identificación de estos grupos.

“Las autoridades encubren con el cucu del PCC y del Comando Vermelho, pero se oculta a los productores locales”, señala Morales, quien cuestiona la falta de información sobre las redes de suministro de narcotráfico.

Morales señala que el caso del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, capturado en marzo de este año, es un ejemplo de esta problemática. Marset, que había ingresado a Bolivia en 2018, logró evadir la captura en una ocasión anterior y, tras su detención, hizo graves acusaciones sobre un exministro del Gobierno y un exfiscal general, alegando corrupción y alerta sobre posibles operativos en su contra.

El autor resalta que las autoridades todavía no han podido desarticular las estructuras de narcotráfico de manera efectiva, enfatizando que se necesita conocer las fuentes de producción y las rutas de distribución de la cocaína. Este fenómeno ha crecido de forma exponencial, afectando a múltiples provincias y parques nacionales.

Un contexto alarmante

Morales advierte sobre el aumento del narcotráfico en regiones que antes estaban al margen, indicando que, desde la llegada al poder de Luis Arce, han proliferado al menos dos cárteles operando en Bolivia. Se refiere a la expansión del narcotráfico a 17 provincias en La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Beni, lo que evidencia un descontrol en la situación.

Por su parte, el gobierno actual reconoce que, a pesar de los esfuerzos en la incautación de drogas y la desarticulación de bandas criminales, aún queda un largo camino por recorrer. El presidente ha manifestado que enfrenta el riesgo del narcoterrorismo y ha llamado a una mayor coordinación en las acciones de seguridad.

El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, también ha admitido que es necesario un trabajo más exhaustivo en materia de seguridad. En este sentido, se han señalado inconsistencias en las operaciones contra el narcotráfico, lo que ha planteado interrogantes sobre la capacidad de las autoridades para manejar esta crisis creciente.

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