Crisis en la aviación agrícola por falta de combustible
Desde hace dos semanas, las empresas de fumigación, academias de aviación y avionetas de transporte han expresado su preocupación por la falta de combustible de aviación, especialmente en el aeropuerto de El Trompillo. Este es el segundo episodio de desabastecimiento en un corto período, lo que ha generado inquietud entre los involucrados en el sector, en medio de una alta demanda por los vuelos relacionados con la producción agrícola.
El presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Fumigación Aérea, Jaime Zegada, denunció que la suspensión de la entrega de combustible ha sido comunicada por parte de Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (Naabol), sin que se haya aclarado la causa de la medida. Zegada expresó que esta situación es alarmante, ya que es crítico para la actividad agrícola que se desarrolla en esta época.
Se teme que la falta de combustible derive de problemas en la producción en la refinería de Cochabamba, lo que podría generar un aumento en los costos de adquisición del producto. "Aparentemente, se planea importar gasolina, lo que encarecería el servicio considerablemente para el sector de la aviación", manifestó Zegada. En países limítrofes, el precio de este combustible asciende a $us 2,20 el litro.
Zegada también lamentó que esta escasez se presente justo en el inicio de la siembra y la cosecha de verano, momentos clave para el sector agrícola. Destacó que la fumigación es un eslabón esencial dentro de la cadena alimentaria del país, y si no se logra cubrir la demanda, podrían surgir problemas serios como plagas o enfermedades que afectarían la producción.
Según el piloto, la venta de combustible en El Trompillo ha estado completamente suspendida durante casi un mes, lo que ha llevado a la paralización de varias actividades de emergencia y de formación de nuevos pilotos. Sin embargo, esta restricción no afecta a los vuelos comerciales de pasajeros, que utilizan otro tipo de combustible, el Jet Full.
El 26 de septiembre pasado, los pilotos ya habían reportado que durante cinco días no recibirían combustible, reflejando una tendencia preocupante en el abastecimiento. Apenas unas semanas antes, a finales de septiembre, se había registrado un episodio similar que había causado inconvenientes al sector.
En la última suspensión, Zegada había explicado que la situación se debía a dificultades temporales en las negociaciones de tarifas con YPFB Refinación, lo que ha dejado al sector en una posición vulnerable.