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agosto 1, 2026 3 min de lectura
Sociedad

Desafíos de la crianza en la era digital: Cómo establecer límites sin conflictos

En la actualidad, el entorno familiar ha cambiado drásticamente con la llegada de celulares, tabletas y videojuegos. Esta realidad plantea un nuevo desafío para los padres: no se trata de prohibir el uso de la tecnología, sino de guiar a los niños y adolescentes en su convivencia con ella, priorizando actividades como el juego, la conversación y el tiempo en familia.

Un estudio de la Escuela de Alimentación de la Fundación EROSKI, realizado con más de 2.500 niños españoles de entre ocho y doce años, revela que, aunque el debate sobre el uso de la tecnología ha evolucionado, el verdadero reto se presenta en cómo equilibrar el tiempo que los jóvenes dedican a las pantallas con otras actividades esenciales para su desarrollo. En Bolivia, el acceso a internet y a dispositivos móviles ha crecido notablemente en la última década, lo que hace que estas reflexiones sean cada vez más pertinentes.

La investigación indica que, aunque la televisión sigue siendo el aparato más utilizado por los menores, el avance del teléfono móvil es rápido, ya que uno de cada tres niños tiene su propio dispositivo. Sin embargo, los especialistas advierten que el verdadero problema no es la cantidad de horas que los niños pasan frente a pantallas, sino las experiencias que dejan de lado durante ese tiempo. Cada hora frente a dispositivos reduce las oportunidades para la actividad física, la lectura, las conversaciones familiares y la creatividad.

Los datos del estudio son alarmantes. Los niños de entre ocho y diez años pasan entre dos y tres horas diarias en actividades recreativas relacionadas con pantallas, mientras que los adolescentes superan las cinco horas diarias, excluyendo el tiempo que dedican a actividades escolares. Este patrón refleja un cambio significativo con respecto a generaciones anteriores, donde el entretenimiento estaba limitado por horarios de televisión y actividades extracurriculares.

Además, la utilización de dispositivos móviles durante la noche es una preocupación creciente. Muchos niños admiten usar sus celulares después de acostarse, lo que interfiere en su descanso y afecta su rendimiento diario. La luz azul de las pantallas dificulta la producción de melatonina, lo que puede llevar a problemas de concentración y bajo rendimiento escolar.

Es esencial que las familias establezcan normas claras sobre el uso de tecnología. Seis de cada diez niños sienten que las reglas solo aplican a ellos, lo que resalta la importancia de que los adultos también participen en estas normas. La coherencia en la crianza digital es crucial; si se decide que las cenas son para conversar, todos deben dejar de lado sus dispositivos.

Los expertos sugieren que, en lugar de prohibiciones, es más efectivo educar sobre el uso responsable de la tecnología, acompañando a los niños en su navegación y ofreciendo alternativas atractivas que fomenten actividades al aire libre, lectura o tiempo de calidad en familia. La meta no es eliminar las pantallas, sino asegurar que no reemplacen las experiencias humanas valiosas que forman los recuerdos de la infancia.

La conexión constante que brinda la tecnología puede ser una oportunidad única para las familias, pero es vital recordar que la mejor red sigue siendo la que se construye a través de interacciones cara a cara, donde la atención plena y el afecto son insustituibles.

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