El gobierno boliviano enfrenta tensiones económicas y políticas
El actual gobierno intenta desviar la atención de la controversia en la Fiscalía enfocándose en cuestiones económicas. Mientras tanto, el político Samuel Doria Medina acusa a su adversario Rodrigo Paz de estar bajo la influencia de un grupo corrupto y elitista.
El Viceministro de Tesoro y Crédito Público, Oscar Navarro, ha señalado que el primer desembolso de 211,3 millones de dólares del FMI se destinará a cubrir sueldos y aguinaldos. Sin embargo, sus declaraciones sobre la subvención a la gasolina y el aumento salarial generan contradicciones con el acuerdo del FMI.
Navarro, considerado parte de la vieja guardia económica, ha manifestado su desacuerdo con las políticas del FMI. Durante una reciente conferencia, mencionó que la inflación actual es del 5,8%, y que se necesita una reposición salarial, a pesar de las restricciones impuestas por el acuerdo internacional.
En cuanto a la subvención de combustibles, el FMI establece que los precios internos deben mantenerse fijos hasta diciembre de 2026, lo que contradice las afirmaciones de Navarro quien sostiene que el presupuesto se ha elaborado considerando precios actuales más altos.
En el ámbito político, la llegada del nuevo Fiscal General, Armando Urioste, no ha sido bien recibida. Su declaración de buscar asistencia internacional para evaluar sistemas ha causado fricciones en un entorno donde se esperaba una mayor independencia del poder ejecutivo.
Por otro lado, José Luis Lupo, exministro de la Presidencia, optó por no asumir su nuevo cargo como embajador en la OEA, lo cual ha generado una nueva ola de críticas. Samuel Doria Medina ha señalado que la corrupción y la desorganización del gobierno han llevado a Lupo a distanciarse del gabinete y ahora del servicio exterior.