El mono araña enfrenta la extinción en Bolivia mientras el tráfico de crías persiste
El mono araña, o marimono (Ateles chamek), ha sido actualizado en la última edición del Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia, pasando de una categoría de Vulnerable (VU) a En Peligro (EN). Este cambio refleja una situación alarmante para el primate más grande del país, ya que las evidencias científicas subrayan un deterioro progresivo de sus poblaciones.
Recientemente, se han rescatado dos crías de mono araña en un refugio de Coroico, en la región de los Yungas de La Paz, en un lapso de menos de una semana. Las denuncias sobre el tráfico de estos animales han aumentado, lo que pone de manifiesto la gravedad de esta problemática en el país. En solo diez días, cuatro crías han sido víctimas de este delito.
Las estadísticas del Libro Rojo indican que la población de marimono ha disminuido en más del 50 por ciento en las últimas cuatro décadas. Esta tendencia es preocupante y podría agravarse si no se implementan medidas efectivas para mitigar las amenazas que enfrenta la especie, como la deforestación, los incendios, la minería y la caza.
Incidencias recientes de tráfico de crías de marimono en Bolivia
Uno de los casos más impactantes reportados fue el rescate de una cría de menos de tres meses, encontrada abandonada en un canil en El Alto. La cofundadora del refugio Senda Verde, Vicky Ossio, también dio a conocer el rescate de otra cría aún más pequeña, que fue entregada por un guardaparque de la Estación Biológica del Beni, pesando apenas 900 gramos.
Ossio expresó que estos rescates son una clara evidencia de que el tráfico de fauna sigue representando una grave amenaza para la biodiversidad boliviana. Alarmantemente, también se han recibido denuncias de tráfico de monos capuchinos en la región del Beni, lo que indica que las redes de comercio ilegal están muy activas.
El impacto del mascotismo es particularmente destructivo. Para capturar una cría de mono araña, es común que los cazadores maten a la madre. Por lo tanto, cada ejemplar comercializado significa la pérdida de al menos un adulto. Esta dinámica se observa también en la cacería por consumo, que sigue activa en varias áreas.