El populismo y sus devastadoras consecuencias en Bolivia
El fenómeno del populismo ha demostrado ser destructivo y corrosivo, dejando a su paso una realidad desoladora. Su esencia radica en la búsqueda de una hegemonía política, donde se seduce a los sectores más amplios de la población con promesas que, en la mayoría de los casos, nunca se cumplen. Con el uso de tácticas engañosas, se crean expectativas irreales y se desvían responsabilidades hacia enemigos, ya sean reales o imaginarios.
Este enfoque ha generado una mezcla de corrupción y abuso del poder que se erige sobre el principio de que ‘el fin justifica los medios’. Esta noción, frecuentemente atribuida erróneamente a Maquiavelo, en realidad proviene de su obra 'El Príncipe', en la que se sugieren estrategias para el mantenimiento del poder, las cuales han sido reinterpretadas por figuras como Antonio Gramsci.
En este contexto, se enfrenta la ética a la política, donde las metas y los medios empleados para alcanzarlas parecen estar en constante conflicto con el bienestar común. Esta situación ha permitido el surgimiento de diversas formas de populismo, tanto de derecha como de izquierda, convirtiendo la política en un negocio personal para muchos que solo buscan su propio beneficio.
Uno de los sectores que más sufre las consecuencias del populismo es el del derecho, que se divide en dos esferas: el ‘deber ser’ y el ‘ser’. La primera representa ideales y normas que deberían guiar la conducta social, mientras que la segunda refleja la realidad imperfecta de las relaciones sociales. La efectividad de las leyes depende de la brecha entre estas dos esferas; si esta distancia es amplia, las normas tienden a ser desobedecidas, debilitando el Estado de derecho.
La importancia de crear leyes efectivas radica en la necesidad de contar con datos precisos sobre la situación actual del país, así como en la consideración de las posibles consecuencias de las nuevas normativas. En este sentido, es esencial evitar que la búsqueda de soluciones a problemas actuales genere nuevos desafíos.
Desde hace años, Bolivia ha enfrentado los efectos del populismo, una de las razones detrás de su difícil situación actual, como han señalado académicos como Jorge Lazarte y H.C.F. Mansilla.
En medio de una crisis multidimensional, se observa cómo en Tarija algunos representantes están impulsando la aprobación de un proyecto de ley que busca aumentar la entrega de canastas alimentarias a adultos mayores, financiadas con regalías del gas. Sin embargo, ignoran que desde 2014 hasta 2025, se prevé una reducción del 92% en los ingresos por regalías, un problema que sigue en aumento.
Con el objetivo de captar el apoyo de los adultos mayores, estos voceros proponen una ley que carece de viabilidad, reflejando una falta de comprensión sobre la realidad financiera del país. Aunque algunos se identifican con ideologías de otros partidos, su accionar no deja de ser una manifestación del populismo que ha marcado el rumbo político en Bolivia.
El impacto del masismo en el país es profundo y multidimensional, afectando la cultura y amenazando con la desaparición del Estado, como señala Fernando Untoja en su reciente artículo. En este entramado, la viscosidad de la crisis se vuelve cada vez más insostenible.