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agosto 3, 2026 3 min de lectura
Economía

El regreso del FMI a Bolivia: Un acuerdo histórico para la economía nacional

El Gobierno boliviano y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han cerrado un acuerdo por un monto de 1.900 millones de dólares, que estará enfocado en respaldar las reformas económicas promovidas por la Administración de Rodrigo Paz, quien asumió la presidencia en noviembre de 2022. Este acuerdo marca el retorno del FMI al país tras más de 20 años de ausencia.

La economía boliviana ha enfrentado serios problemas, que se han intensificado desde el año pasado debido a la escasez de dólares, el desabastecimiento de combustibles y el descenso de las reservas internacionales netas. La inflación llegó a alcanzar un preocupante 20,40% en 2025, mientras que el déficit fiscal alcanzó el 12,2%, y la economía experimentó una contracción del 1,58%.

Un factor clave detrás de esta crisis ha sido la disminución de la producción de gas natural, un recurso que durante años sustentó la economía del país. La producción, que en 2014 alcanzó un récord de 61 millones de metros cúbicos diarios, se ha reducido a un promedio proyectado de 26 millones de metros cúbicos diarios para este año.

En respuesta a esta situación, el nuevo Gobierno ha comenzado a implementar ajustes significativos. Estas medidas incluyen la eliminación de subsidios a los combustibles y la transición de un régimen cambiario fijo, que había estado vigente durante 15 años, hacia uno flexible. Estas acciones se han tomado para hacer frente a la realidad del mercado cambiario en medio de la escasez de dólares.

Las autoridades bolivianas han reportado ciertos signos de recuperación económica a comienzos de este año, incluyendo un superávit fiscal de cerca del 0,5% y una balanza comercial favorable de más de 1.300 millones de dólares. Sin embargo, las protestas registradas entre mayo y junio han impactado este crecimiento, provocando una contracción estimada de entre el 0,7% y el 1% en la economía.

Durante su campaña electoral, Rodrigo Paz había manifestado que no era una prioridad acudir al FMI, pero una vez en el cargo, su Gobierno estableció contacto con el organismo. Las negociaciones técnicas se realizaron entre mayo y junio, culminando en el anuncio del acuerdo el 29 de julio. Aunque los detalles del acuerdo no han sido divulgados en su totalidad, se ha confirmado que los 1.900 millones de dólares se enmarcan dentro del Servicio Ampliado del Fondo.

El FMI ha declarado que el programa busca restablecer la estabilidad macroeconómica del país, fortalecer las reservas internacionales, reducir vulnerabilidades fiscales y externas, y fomentar el crecimiento sostenible a través de la iniciativa privada. Se anticipa que este respaldo facilitará la obtención de financiación adicional de otros organismos internacionales, alcanzando al menos 5.000 millones de dólares.

El acuerdo, que requiere la aprobación del directorio del FMI y del Legislativo boliviano, contempla un periodo de gracia de cuatro años y tasas de interés entre el 4% y el 4,5%. Las autoridades han enfatizado que el acuerdo no implica imposiciones externas, sino que representa un apoyo internacional a su plan de recuperación económica.

Sin embargo, figures de la oposición como el expresidente Jorge Tuto Quiroga y el empresario Samuel Doria Medina han expresado su preocupación, solicitando más información sobre el acuerdo y señalando que la ayuda llega tarde y que la cifra es insuficiente frente a las necesidades del país. Este acuerdo es el primero con el FMI en más de dos décadas, ya que las administraciones anteriores mantuvieron una relación distante con el organismo debido a diferencias ideológicas.

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