Expectativas de contracción económica para 2026 en Bolivia
Según la Encuesta Mensual de Expectativas Económicas del Banco Central de Bolivia, realizada en septiembre, se anticipa una disminución del Producto Interno Bruto (PIB) del 2,7% para el año 2026. Esta proyección es compartida por el Banco Mundial, que estima una contracción del 2,8%, lo que posiciona a Bolivia como uno de los países con mayores caídas económicas en la región.
La encuesta también prevé que la inflación se mantenga elevada, con un aumento interanual del 9,9% para diciembre de 2026. Para el año siguiente, se proyecta que la inflación alcanzará el 10%. A pesar de que el gobierno, a través del viceministro Óscar Navarro, estima una inflación del 5,6%, las expectativas de los encuestados sugieren un panorama más complicado.
El tipo de cambio también se espera que sufra cambios, con una mediana que pronostica que el boliviano se devaluará a Bs 12,50 por dólar al final de 2026 y alcanzará Bs 13,50 en 2027, mostrando una tendencia de depreciación del boliviano frente al dólar.
En términos de déficit fiscal, se anticipa que Bolivia enfrentará un desequilibrio considerable, con un déficit del 9% del PIB proyectado para 2026 y una mejora leve al 6% en 2027. Sin embargo, estos porcentajes siguen siendo alarmantes y evidencian un problema persistente en la gestión fiscal del país.
Contrario a las expectativas de déficit, la encuesta indica un aumento en las Reservas Internacionales Netas, que podrían crecer de US$4.300 millones en septiembre de 2026 a US$5.500 millones hacia finales de 2027. Este incremento en reservas es un dato positivo que se vincula estrechamente con la disponibilidad de divisas y oro en el país.
Respecto al empleo, se proyecta un desempleo urbano del 3,9% para diciembre de 2026, con un leve aumento al 4% hacia finales de 2027. Sin embargo, algunos participantes en la encuesta prevén tasas de desempleo mucho más altas, reflejando una percepción general preocupante sobre el futuro laboral.
Finalmente, el índice de situación actual (ISA) se encuentra en -8,57, lo que indica una percepción negativa del presente económico, mientras que el índice de situación futura (ISF) es de +2,86, sugiriendo que, aunque hay expectativas de mejora, estas son insuficientes para generar confianza plena en la economía del país en el futuro cercano.
La encuesta fue realizada entre un grupo de expertos y no refleja necesariamente la opinión de toda la población. Los resultados apuntan a desafíos económicos significativos, pero también a oportunidades como el aumento de las reservas internacionales.