Iluminando el legado de la energía en Bolivia
Un sueño de infancia se hizo realidad: pude conocer a quienes controlan el encendido y apagado de las luces en Bolivia. En el marco de una investigación para la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB), tuve la oportunidad de visitar las 14 hidroeléctricas que opera la Compañía Boliviana de Energía Eléctrica, accediendo a sus instalaciones de manera especial.
La luz, tal como lo describe Rosalía, ha sido uno de los grandes encantos de la niñez, evocando recuerdos de la humanidad primitiva, cuando Prometeo trajo el fuego. La luz, ese destello mágico, siempre ha estado presente en momentos inolvidables, como las procesiones con farolitos y las noches con cuentos bajo la cálida luz de un hogar.
Recuerdo cómo, desde la ventana del costurero, el instante en que las luces se encendían se convertía en una experiencia fascinante. La pregunta de "¿quién las enciende?" me llevaba a descubrir que, desde la distancia, había personas encargadas de este mágico acto cotidiano.
En las décadas de 1960, los cortes de energía eran frecuentes, y las cenas bajo la luz de candelabros eran comunes. Recuerdo con cariño aquellos momentos en familia, escuchando radio y compartiendo historias de miedo que, más tarde descubrí, eran narradas por el querido Mario Castro.
Con el tiempo, la electricidad se volvió un símbolo de progreso, extendiéndose a nuevos barrios y elevándose por las laderas. Si bien jugar a las escondidas en la oscuridad era parte de la niñez, tener acceso a electricidad para cocinar y estudiar era primordial.
La historia de la electricidad en La Paz es rica y diversa. Desde los primeros esfuerzos de vecinos entusiastas hasta las primeras instalaciones de alumbrado público, esta ciudad se convirtió en la tercera en Sudamérica en contar con este servicio, gracias a pioneros como Jorge Granier y los esfuerzos de particulares en otras ciudades como Sucre y Oruro.
Los inicios fueron modestos, con iniciativas que se transformaron en empresas, como la Fábrica de Luz de la familia Velasco, que luego se vendió a la Bolivian Rubber & General Enterprise. Con el tiempo, empresas más grandes han ido consolidando el servicio eléctrico en el país, incluyendo la creación del Sistema Interconectado Nacional (SIN) junto a ENDE, que ha permitido que casi todo el país cuente con electricidad.
No obstante, el panorama actual plantea desafíos, con anuncios de apagones que generan preocupación en la población. El contexto internacional y la falta de atención a las advertencias de expertos dejan entrever que la situación energética en Bolivia necesita ser abordada con seriedad y compromiso, para evitar que la oscuridad vuelva a asomarse en el horizonte.