Impacto del reconocimiento de la Unesco en la festividad de la Virgen de Guadalupe
La celebración de la Virgen de Guadalupe afronta un nuevo capítulo en su historia, ya que este año marcará la primera festividad oficial tras ser reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Este prestigioso reconocimiento implica una serie de responsabilidades, entre las cuales se encuentra la implementación de un plan de salvaguardia destinado a mejorar la organización y a reforzar la fe y la devoción de los participantes.
Uno de los cambios más destacados en la festividad será el enfoque en los elementos que llevaron a su declaratoria, tales como la entrada de ceras, la platería, las coplas y la entrada folclórica en su conjunto. La Asociación de Conjuntos Folclóricos también propone que el 8 de septiembre sea declarado feriado departamental, similar a lo que sucede en otras festividades, lo que facilitaría una participación más amplia de la población en los actos religiosos.
En cuanto al control del orden público, se prevén medidas más estrictas para minimizar el consumo de alcohol, tanto entre los bailarines como entre los asistentes. Junto a la Policía Departamental, se establecerán controles en puntos clave, como la rotonda de la calle Ladislao Cabrera, donde se instalarán vallas para garantizar que las fraternidades mantengan un flujo constante durante la entrada, evitando paradas que generen interrupciones.
Desde el punto de vista logístico, se ha decidido prohibir la presencia de discotecas móviles en la avenida Hernando Siles, con el objetivo de reducir la contaminación acústica que podría interferir con las presentaciones de las bandas de música de las fraternidades. Además, la Asociación implementará un sistema de control digital para rastrear los tiempos de salida y paso de los grupos, con la meta de profesionalizar el evento y evitar las largas esperas que suelen extender la entrada hasta la madrugada.
La festividad también busca establecer un modelo de autosustentabilidad, reinvirtiendo los recursos generados por la propia asociación en infraestructura de seguridad, como vallas y otros elementos necesarios para el evento. Esta gestión económica es crucial, según Limberth Mita, presidente de la Asociación, dado que no hay financiamiento directo de la Alcaldía o la Gobernación para la realización de la entrada folclórica.
Finalmente, Mita indicó que se fortalecerá la disciplina institucional mediante sanciones y suspensiones para las fraternidades que no cumplan con las normativas establecidas. Mantener el estatus otorgado por la Unesco implica superar evaluaciones periódicas, por lo que la conformación del Comité de Salvaguardia y el cumplimiento de los horarios será esencial para mantener la imagen de la festividad a la altura de su nuevo reconocimiento mundial.