Indicios de un posible cambio en la cúpula policial boliviana
Un reciente comunicado emitido por el Ministerio de Gobierno podría ser el último clavo en el ataúd de la carrera del General Mirko Sokol, comandante de la Policía boliviana. Este giro se da una semana después de que se hicieran públicos audios comprometedores y sus consecuentes declaraciones.
El primer audio, que salió a la luz el 27 de julio, reveló que un grupo de oficiales de la Policía con el rango de Mayor, apodados los "Golden", habría recaudado dos millones de dólares con el objetivo de desplazar a Sokol de su puesto. Este hecho encendió la controversia.
Al día siguiente, el 28 de julio, Sokol reconoció en una entrevista que el audio era auténtico y correspondía a una reunión en la academia policial, aunque puso en duda su validez legal. Ese mismo día, el vicepresidente Edmand Lara presentó una denuncia en su contra, lo que aumentó la presión sobre su figura.
El miércoles 29, el portavoz del Gobierno fue el único funcionario que se refirió al asunto, manifestando su respaldo al General Sokol. Sin embargo, el ministro de Gobierno se mantuvo en silencio frente a las declaraciones. En paralelo, se conoció un segundo audio que involucraba al ministro Marco Antonio Oviedo.
La primera señal clara de una posible remoción ocurrió el 30 de julio, cuando Sokol no asistió a un evento de seguridad ciudadana organizado por el Ministerio de Gobierno. En ese mismo día, la Policía decidió cancelar un acto conmemorativo del Bicentenario en Santa Cruz, justificando la decisión en base a la violencia en San Matías.
El viernes, un tercer audio fue divulgado, y Sokol descalificó su contenido, afirmando que estaban fuera de contexto. Sin embargo, su relación con el Gobierno ya se percibía deteriorada.
El domingo, Sokol ofreció una entrevista en la que indicó que la captura del expresidente Evo Morales no era una prioridad para la Policía, argumentando que existían alrededor de 18,000 órdenes de aprehensión pendientes. En respuesta, primero el ministro Oviedo y luego el propio Ministerio reafirmaron que la aprehensión de Morales sí era una prioridad gubernamental.
Finalmente, durante el velorio del teniente Yerson Álvarez, Sokol estuvo ausente, aunque su Estado Mayor sí estuvo presente, lo que consolidó las tres señales que podrían conducir a su reemplazo como jefe policial.