La Asociación Cultural Sagárnaga: Un legado musical de Bolivia en Europa
La música folclórica de Bolivia tuvo un auge notable en la década de 1960, destacándose internacionalmente en el II Festival Latinoamericano de Folklore de Salta, Argentina, que se llevó a cabo el 15 de abril de 1966. En este festival, la delegación boliviana se alzó como ganadora, y varios de sus músicos también fueron premiados en diversas categorías, lo que marcó un hito en la historia musical del país.
Entre los talentosos artistas que formaron parte de esta emblemática delegación estaban Mauro Núñez, los hermanos Gutiérrez, y la soprano orureña Elizabeth Araníbar, quien cautivó con su interpretación de "Juli, Juli, palomitay". También se presentaron grupos como el dúo "Los Caminantes", "Loría-Salinas", los Chasquis de Potosí, y Los Altiplánicos con su reconocida “Cacharpaya del indio”. El evento fue documentado en dos discos titulado "Bolivia triunfa en Salta".
Posteriormente, se fundó el célebre grupo "Los Jairas", que reunió a reconocidos músicos como Édgar "Yayo" Joffré y Ernesto Cavour, quienes, junto a otros, contribuyeron a la difusión del folclore boliviano. En 1967, Alfredo Domínguez, un destacado guitarrista tupiceño, fue galardonado como “Mejor solista extranjero” en la misma competencia, consolidando aún más la reputación del talento boliviano en el escenario internacional.
La Asociación Cultural Sagárnaga se estableció en 1986 en Francia por el quenista suizo Gilbert Favre y el charanguista francés Jean Vidaillac, motivados por el deseo de preservar y promover el patrimonio cultural inmaterial de Bolivia en Europa. Su nombre hace referencia a la histórica Peña Naira, ubicada en la calle Sagárnaga de La Paz, que fue un punto de encuentro para los artistas bolivianos.
Durante más de 38 años, esta asociación ha trabajado intensamente para preservar la música y las danzas tradicionales, realizando giras culturales en Bolivia entre 2001 y 2010 que reunieron a cerca de 200 artistas de diversas nacionalidades, rindiendo homenaje a los grandes exponentes del folclore nacional. Este año, se ha diseñado una gira especial que incluye una nueva generación de músicos, quienes, junto a sus padres y abuelos, buscan honrar la herencia musical boliviana. La gira de 2026 lleva por título “Tres generaciones de músicos y bailarines en las huellas del ‘Gringo Favre’ en Bolivia”.
El recorrido comenzó el 1 de agosto y se extiende hasta el 22 del mismo mes, abarcando ciudades como Cochabamba, Sucre, Potosí, La Paz, y Tarija, entre otras. Este esfuerzo se realiza en colaboración con diversos actores culturales y autoridades locales, buscando fortalecer los vínculos entre Bolivia y los países europeos.
Recientemente, el evento tuvo lugar en La Paz, en el Teatro Municipal “Alberto Saavedra Pérez”, donde más de un centenar de músicos de Bolivia, Francia y Suiza se unieron para celebrar la música boliviana. Curiosamente, tanto en Sucre como en La Paz, el acceso fue gratuito, permitiendo que un público diverso disfrutara de estas presentaciones.
Es fundamental reflexionar sobre la riqueza cultural que Bolivia posee y la importancia de apoyarla. Sin embargo, la reciente reestructuración del Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía, que se ha transformado en la “Agencia Nacional de Turismo, del Folclore y la Gastronomía”, plantea interrogantes sobre el apoyo gubernamental hacia el arte y la cultura en el país. La música y el arte son esenciales para el desarrollo de Bolivia, y es necesario que los líderes comprendan su valor en la economía y en la identidad nacional.