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septiembre 25, 2026 3 min de lectura
Economía

La economía creativa en Bolivia: un vínculo entre talento y oportunidades laborales

La economía creativa se define como la capacidad de convertir el talento, el conocimiento, la cultura y la tecnología en bienes y servicios que fomentan el empleo y el emprendimiento. En el contexto boliviano, actividades como la gastronomía, la moda, la artesanía y la producción de contenidos digitales representan cómo la creatividad trasciende las artes tradicionales.

Uno de los retos más significativos es la cuantificación exacta de este ecosistema. Parte del empleo creativo se registra en empresas formales y plataformas digitales, mientras que otra fracción se desarrolla en emprendimientos independientes y el sector turístico, lo que dificulta una clasificación uniforme.

Mauricio Rojas, investigador asociado del Observatorio Nacional de Trabajo (ONT) de Unifranz, señala que el análisis de la demanda laboral en plataformas digitales revela una notable falta de información. Estima que cerca del 1% del empleo se relaciona con actividades artísticas y recreativas, si se cruzan los datos con el clasificador del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Definición y alcance de la economía creativa

De acuerdo con la ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la economía creativa engloba actividades donde la creatividad y el capital intelectual son claves. Esto incluye una amplia gama de servicios y productos relacionados con el diseño, la música, los medios y las artes visuales, lo que complica la medición del empleo en este campo.

Las estimaciones sobre el empleo generado por la economía creativa en Bolivia varían. Rojas sugiere que, al considerar un grupo más restringido de actividades creativas, se podrían generar entre 70.000 y 76.000 empleos. Al incluir el turismo, la cifra ascendería a aproximadamente 109.000, y si se cuentan empleos indirectos, podrían ser más de 669.000.

Una investigación local en Cochabamba, realizada por el Instituto de Progreso Económico Empresarial (IPEE), identificó 2.260 unidades económicas en el sector creativo, generando 94.200 empleos, de los cuales 23.550 son directos. Las áreas de gastronomía y moda son especialmente prominentes en este estudio.

El talento creativo no solo se fundamenta en habilidades artísticas, sino que combina conocimientos digitales en áreas como programación, gestión cultural y comunicación. Santiago Laserna, experto en economía creativa, menciona que el 21% de la población activa se dedica a trabajos donde la creatividad es fundamental, según estimaciones de CERES.

Con la digitalización, se han abierto nuevas puertas para la exportación de servicios creativos. Las cifras globales muestran que las exportaciones de servicios creativos alcanzaron 1,4 billones de dólares en 2022. Este crecimiento sugiere un espacio significativo para que los países en desarrollo, incluido Bolivia, capitalicen su potencial en este ámbito.

Para optimizar el potencial de la economía creativa en Bolivia, es esencial contar con mejores datos y métodos de medición. Esto incluye entender cómo se distribuyen las ocupaciones dentro del sector y qué habilidades requieren las empresas. La clasificación actual es insuficiente y necesita ser más sistemática, integrando información de censos, encuestas y plataformas de empleo.

Es crucial que el talento creativo se vincule con oportunidades de empleo sustentable. Esto implica no solo contar con habilidades creativas, sino también formación empresarial y acceso a recursos. Las universidades tienen un papel vital en preparar a los futuros profesionales para que conviertan la creatividad en soluciones que generen valor económico y social.

En conclusión, la economía creativa en Bolivia presenta un panorama alentador pero desafiante. Con el enfoque adecuado en formación, financiamiento y mediciones precisas, es posible transformar este potencial en empleos sostenibles y en mercados amplios, beneficiando a la sociedad en su conjunto.

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