Los vaivenes de Gianni Infantino en la FIFA
Gianni Infantino, al mando de la FIFA desde 2016, ha impulsado diversas iniciativas que han generado divisiones. La más reciente, que buscaba permitir la inversión privada en eventos de la FIFA, fue anunciada la semana pasada pero rápidamente se detuvo, dejando a Infantino en una posición complicada. Este italo-suizo de 56 años, que también tiene nacionalidad libanesa, ha pasado de ser considerado casi indiscutible a estar bajo la lupa de la UEFA y Concacaf, quienes ven en su propuesta un signo de un liderazgo que ha dejado de priorizar el fútbol.
Las aguas comenzaron a agitarse cuando, el lunes, las federaciones de Gales y Suecia decidieron no respaldar a Infantino en las próximas elecciones de la FIFA, programadas para marzo en Marruecos, donde él es el único candidato hasta el momento. Este cambio de postura resulta sorprendente, especialmente después de que Infantino afirmara que el Mundial de Catar había sido ‘el mejor de la historia’, un evento que al parecer reforzó su dominio en el fútbol global.
Con la ambición de ‘restaurar la imagen de la FIFA’ y ‘hacer que el fútbol sea verdaderamente mundial’, Infantino se comprometió a ser un defensor de la integridad y la equidad en el deporte. Sin embargo, su ascenso no estuvo exento de críticas, especialmente por sus vínculos con figuras políticas controvertidas y por su manejo de situaciones delicadas, como la defensa de los derechos humanos en el Mundial de Catar.
A pesar de las controversias, su propuesta de abrir la FIFA a inversores privados parece haber sido el catalizador que debilitó su imagen. La UEFA, bajo la dirección de Aleksander Ceferin, ha manifestado su desacuerdo con él, incluso sugiriendo un posible boicot al próximo Mundial. La creciente oposición también se ha hecho notar en su círculo cercano, evidenciada por la reciente renuncia de su consejero principal, Carlos Cordeiro.
A pesar de las críticas, Infantino ha logrado algunos hitos, como la expansión del Mundial de 32 a 48 equipos, aunque no en 2022 como había deseado. Su mirada está ahora puesta en incrementar a 64 equipos para 2034 y en la reciente creación de un Mundial de Clubes ampliado. Sin embargo, se cuestiona si estos logros serán suficientes para consolidar su liderazgo en un momento en que nunca antes había estado tan amenazado.