Luca García: el saxofonista que transforma las calles en melodías
Luca García, un talentoso saxofonista, encontró en las plazas de Tarija un refugio y una nueva vida, dejando atrás un pasado difícil en Salta, Argentina. Desde hace más de diez años, este músico se presenta en bodas, fiestas y eventos, dedicando sus días laborales a tocar en la calle y sus domingos a disfrutar de la risa de su hija de cuatro años.
Los miércoles para Luca son lo que los demás considerarían un inicio de semana, ya que su enfoque en la música y su familia son parte de su rutina. Reconoce que tiene una relación especial con la plaza, un lugar donde siente que la música lo llama constantemente. A través de su evolución personal y profesional, ha logrado encontrar en Tarija un espacio donde experimentar la tranquilidad que tanto anhelaba.
El saxofón llegó a su vida tras una etapa en la que tocaba la guitarra en una banda llamada La Tribu de mi calle. Su amor por el saxofón despertó al intentar replicar solos de canciones. Su padre, al reconocer su interés, le obsequió su primer saxofón, dando inicio a una relación que ha atravesado diversas etapas, incluyendo la pérdida de instrumentos en momentos complicados. Hoy, Luca toca con los saxofones que ha logrado conservar, en un entorno que lo aleja de las malas influencias.
En su camino de autodescubrimiento, Luca ha abrazado también el arte de la panadería, construyendo un horno de barro en su hogar donde planea vender pan y quizás empanadas en el futuro. Este nuevo proyecto se suma a su vida como músico, proporcionando una segunda fuente de ingresos en un oficio que carece de estabilidad laboral y beneficios sociales.
Sobre el escenario, Luca transforma su personalidad, pasando de un ser serio a un artista expresivo que se deja llevar por la música. No se limita a un solo género; improvisa con cumbia, baladas, jazz y más, siempre buscando conectar con su público. Para él, cada presentación es una celebración, donde la espontaneidad se convierte en la esencia de su arte.
Luca compone música instrumental que refleja sus emociones, anhelando grabar un disco titulado "Algo más o menos como ayer, pero ahora". Aunque carece de los medios para registrar sus creaciones, su mente y cuaderno están llenos de ideas que espera plasmar en el futuro. La elección por lo instrumental es una decisión consciente, ya que prefiere que su música hable por sí misma.
A pesar de que su grupo de amigos de la adolescencia tomó caminos distintos, él continúa vinculado a la música. Recuerda con cariño y sin nostalgia el bullying que sufrió en su infancia, una experiencia que le enseñó a no rendirse. La relación con su hermano en Argentina es distante, lo que resalta el desafío social que enfrenta al ser un músico callejero en una ciudad pequeña, donde todos se conocen y las percepciones sobre su oficio pueden ser variadas.
Con humildad, Luca enfrenta la envidia y el cariño que recibe en su entorno, moviéndose entre diferentes estratos sociales y disfrutando de la compañía de todos. No aspira a la fama, sino a ser reconocido por su arte. Cada semana, lo vemos en las mismas esquinas, saxofón en mano, regalando melodías que, para él, son como goles compartidos con su audiencia.