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septiembre 8, 2026 2 min de lectura
Política

Nueva estrategia gubernamental contra el narcotráfico en Bolivia

El Gobierno Nacional ha dado a conocer su nueva política antidroga para el periodo 2026-2030, la cual se basa en el fortalecimiento de la inteligencia financiera y criminal, así como en la cooperación internacional para combatir el narcotráfico y desarticular redes criminales transnacionales.

Marco Antonio Oviedo, Ministro de Gobierno, indicó que las organizaciones implicadas en el narcotráfico están ampliando sus redes, diversificando sus rutas de operación y utilizando nuevas tecnologías para movilizar recursos de manera más eficiente a través de las fronteras.

Oviedo sostuvo que, aunque la interdicción y la erradicación de cultivos son esenciales, estas medidas resultan insuficientes si las estructuras de las organizaciones delictivas permanecen intactas, incluyendo su financiamiento y capacidad de reorganización.

Nueve ejes estratégicos en la política antidroga

El nuevo plan de acción se fundamenta en nueve ejes estratégicos que buscan proteger a la población, potenciar las capacidades estatales y debilitar el poder económico y operativo de los grupos narcotraficantes. Estas estrategias incluyen aspectos como la inteligencia estratégica, la investigación criminal y el control de precursores químicos.

Además, se incorporan acciones de prevención del consumo, tratamiento y rehabilitación, así como el control responsable de cultivos de coca, promoviendo un desarrollo integral y sostenible en las comunidades afectadas.

El Ministro Oviedo resaltó la importancia de una respuesta coordinada entre países para hacer frente al narcotráfico, dado su carácter transnacional. En este sentido, se busca fortalecer el intercambio de información y la cooperación técnica y tecnológica con otras naciones.

La presentación de esta estrategia se realizó en el contexto del último informe de monitoreo sobre cultivos de coca, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), que indica un aumento del 7% en la superficie cultivada en 2025, alcanzando las 36.400 hectáreas.

Particularmente, el Trópico de Cochabamba ha experimentado un incremento notable, pasando de 14.275 a 17.460 hectáreas, lo que representa un aumento del 22%. Este panorama plantea un importante desafío para el Estado, que deberá intensificar sus esfuerzos en el control y la erradicación de cultivos ilegales.

"Frente a una amenaza que no reconoce fronteras, Bolivia responde con más Estado, más cooperación y una decisión firme de proteger su futuro".

El Gobierno se compromete a fortalecer su capacidad de intervención y a implementar medidas más efectivas para contrarrestar el aumento de los cultivos de coca, buscando así proteger el futuro del país y de sus ciudadanos.

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