Propuestas del TSE para una nueva normativa electoral
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) está trabajando en una reforma integral de la normativa electoral, centrándose en dos aspectos que considera esenciales: la exclusividad de la jurisdicción electoral y la prohibición de cambios en las candidaturas hasta 48 horas antes de las elecciones.
El presidente del TSE, Gustavo Ávila, defendió estas modificaciones, argumentando que la legislación actual permite que se realicen cambios en las candidaturas casi hasta el momento de la votación. Ávila sostiene que solo el Órgano Electoral debe tener la autoridad para tomar decisiones en procesos electorales.
La iniciativa busca abordar problemas visibles desde la implementación de la Ley de Régimen Electoral de 2010, tales como las renuncias y sustituciones de candidatos a pocos días de las elecciones. Un ejemplo reciente fue el de las elecciones subnacionales en La Paz, donde un partido político se retiró de una segunda vuelta en contra de la voluntad de su candidato.
Además, el TSE ha expresado su preocupación por la interferencia de decisiones judiciales en los procesos electorales. En las elecciones judiciales de diciembre de 2024, varios recursos constitucionales alteraron la convocatoria, como el caso de una decisión de una Sala Constitucional en Beni que declaró desierta la convocatoria a pocas semanas de la votación.
Desconfianza en el TSE y sus autoridades
No obstante, la discusión sobre la nueva legislación electoral no puede desvincularse de la crisis de confianza que afecta al TSE y, en particular, a su presidente. Gustavo Ávila fue designado en medio de una controversia que aún no se ha resuelto por completo, relevando a Dina Chuquimia, quien no había renunciado, lo que ha generado dudas sobre la legalidad de su nombramiento.
La situación se complicó aún más con el cambio de Gobierno. En febrero de 2026, el presidente Rodrigo Paz ratificó a Ávila como vocal del TSE, lo que ha suscitado nuevas interrogantes sobre el proceso de designación de vocales. La falta de claridad en la duración de los mandatos de los vocales y las razones de sus sustituciones siguen siendo objeto de debate.
Expertos han apuntado que cualquier reforma electoral deberá ir acompañada de un fortalecimiento de la legitimidad institucional del TSE. Un nuevo marco legal puede mejorar la regulación de las candidaturas, pero carecerá de efectividad si la confianza en el órgano que lo aplicará no se restablece.
Ávila ha mencionado que la reforma debe ser fruto de un consenso amplio y un diálogo abierto, buscando siempre el fortalecimiento de la democracia en el país. Sin embargo, para que estas intenciones se materialicen, es fundamental que el propio Órgano Electoral resuelva las dudas sobre su legitimidad y capacidad para actuar como árbitro de futuras elecciones.