Roxana Lizárraga se defiende ante acusaciones y denuncia campaña en su contra
Roxana Lizárraga, exministra de Comunicación, ha manifestado su disposición a asumir la responsabilidad por las decisiones que tomó durante su gestión en el gobierno de Luis Arce, a la vez que se desmarcó de cualquier implicación en el caso de Fernando Cerimedo.
Algunos rumores en redes sociales la han vinculado al caso debido a que su exesposo, Ramiro Vega, asumió la defensa de Cerimedo. Sin embargo, Lizárraga rechazó de manera contundente cualquier tipo de conexión con este o con Nadia Beller, tanto a nivel profesional como personal.
"Estoy dispuesta a responder por cada uno de mis actos, como periodista, como ministra y hoy como ciudadana", afirmó Lizárraga, reafirmando su intención de enfrentar los procedimientos legales que la afectan.
La exministra indicó que, tras informarse mejor sobre la situación, decidió que Vega se retirara de la defensa, ya que su análisis la llevó a concluir que el contexto era "mucho más complejo y potencialmente peligroso" de lo que parecía al principio.
Lizárraga también denunció una supuesta campaña de desprestigio en su contra, señalando que se están divulgando de forma selectiva los procesos legales que se llevaron a cabo durante la administración del MAS. En este sentido, planea conservar evidencias como publicaciones y mensajes para identificar a los responsables de esta situación.
Recordó que en 2024 fue condenada en un caso relacionado con movimientos bancarios de 2019 y 2020, el cual considera como producto de una persecución política. Aseguró tener documentación que respalda sus apelaciones ante dicha sentencia.
"Yo también quiero regresar a Bolivia. Y deseo hacerlo con mi nombre limpio", expresó, solicitando que los procesos judiciales, que considera han sido utilizados políticamente, sean revisados con imparcialidad y respeto por el debido proceso.