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septiembre 22, 2026 3 min de lectura
Cultura

Turismo creativo: la propuesta de Alex Paredes para revalorizar los destinos a través de su identidad

El turismo ha evolucionado más allá de la simple visita a un lugar y la toma de fotografías. Alex Paredes, especialista en economía creativa, argumenta que el turista contemporáneo anhela involucrarse y experimentar lo que hace único a cada destino. Durante su conferencia "Reinventar el destino: Turismo creativo como estrategia de desarrollo territorial", presentada en el IV Foro Internacional de Economía Creativa (FIEC) en Cochabamba, Paredes destacó esta transformación.

Paredes plantea una pregunta fundamental: ¿de qué manera puede un territorio capitalizar su singularidad para crear experiencias turísticas que generen beneficios económicos y oportunidades para sus residentes? Según el especialista, el turista moderno busca experiencias significativas, deseando ser parte de la vida y cultura del lugar que visita.

La importancia de la participación del visitante en el turismo creativo

Un cambio significativo que menciona Paredes es la transición de un turista espectador a un visitante comprometido. El turismo creativo fomenta la participación activa, permitiendo al visitante aprender oficios, conocer tradiciones, involucrarse en la gastronomía local, y explorar los relatos y la historia que enriquecen cada lugar.

Esta nueva perspectiva desafía a las comunidades a mirar más allá de los atractivos turísticos convencionales. Elementos como la cultura, las tradiciones y el conocimiento local pueden integrarse en una cadena de valor turístico que beneficie a emprendedores y habitantes del territorio.

Además, el enfoque de la UNESCO sobre turismo cultural y creativo respalda la idea de que los visitantes pueden ser partícipes activos y creativos en su experiencia, aprendiendo y disfrutando de la identidad local.

Transformar productos en experiencias

Uno de los grandes retos que presenta Paredes es la necesidad de entender que un producto no es en sí mismo una experiencia. La verdadera transformación ocurre cuando se le suma una narrativa, conocimiento, y actividades que permitan al visitante conectar emocionalmente con el lugar. Por ejemplo, una botella de vino puede adquirir un nuevo significado al estar vinculada a su región de origen, la historia detrás de su producción, y las tradiciones que la rodean.

Paredes afirma que el turismo creativo va más allá de añadir actividades a un itinerario; se trata de diseñar experiencias auténticas que fortalezcan la conexión entre visitantes y comunidades locales.

El turismo creativo también abre puertas para localidades pequeñas que carecen de grandes infraestructuras turísticas. La singularidad de cada comunidad, sus tradiciones y conocimientos ancestrales, pueden convertirse en el sello distintivo que atraiga a turistas en busca de vivencias genuinas.

Paredes subraya que cada pueblo posee características que lo hacen único, y que la diversificación de experiencias turísticas puede generar un impacto positivo en la economía local, beneficiando a los emprendimientos y promoviendo un circuito económico que incluya alimentaciones, transportes, alojamiento y artesanías.

El patrimonio inmaterial juega un rol crucial en este proceso. América Latina está repleta de conocimientos y prácticas que son parte de la vida cotidiana de sus comunidades. El reto consiste en presentar este patrimonio de forma que no pierda su contexto ni se convierta en un mero espectáculo para turistas, sino que se mantenga vivo y relevante.

La experiencia de San Blas en Panamá, donde la comunidad Guna participa activamente en la gestión del turismo, es un ejemplo de cómo se puede proteger el patrimonio cultural mientras se generan ingresos para la comunidad, reflejando la importancia de involucrar a los locales en el proceso.

Finalmente, Paredes concluye que reinventar un destino no necesariamente implica crear nuevos atracciones o realizar grandes inversiones. Muchas veces, el primer paso es reconocer y valorar lo que ya existe en el territorio, encontrando nuevas formas de compartir estos tesoros.

En el marco del FIEC 2026, la conferencia dejó un mensaje profundo: un territorio no necesita transformarse en otro lugar para atraer visitantes. Al contrario, puede descubrir y poner en valor lo que ya lo hace especial, contribuyendo al desarrollo de economías locales y al fortalecimiento de las identidades culturales.

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