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septiembre 4, 2026 1 min de lectura
Policial

Un suceso trágico en Viacha genera cuestionamientos sobre la seguridad militar

La explosión acaecida en el Centro General de Mantenimiento del Regimiento RAM-2 ‘Bolívar’ en Viacha ha desatado una ola de preocupaciones respecto a las medidas de control y almacenamiento de materiales en las bases militares del país. Este incidente ocurre solo tres días después de que Estados Unidos hiciera entrega de recursos destinados a mejorar las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas bolivianas.

El 1 de septiembre, el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, recibió en la ciudad de El Alto un lote que incluía 12.500 raciones de alimentos y 1.000 escudos de protección personal. Este apoyo no contempló la entrega de municiones o explosivos, lo que lleva a cuestionar la naturaleza de los materiales que estaban bajo custodia en la instalación militar.

La explosión se registró el pasado viernes y dejó un saldo alarmante: al inicio se reportaron dos fallecidos y 59 heridos, cifra que a medida que avanzó la cobertura informativa aumentó a al menos 10 muertos y 62 heridos. Además, se reportaron daños significativos en las viviendas adyacentes al lugar del estallido.

Justiniano, en su declaración, mencionó que el estallido se originó en una zona donde se almacenaba material pirotécnico. A raíz de esto, se ha dispuesto una investigación técnica para determinar las causas, así como las condiciones de almacenamiento y los responsables del incidente.

Aunque no hay evidencias que liguen directamente la asistencia estadounidense con la explosión, el acontecimiento invita a una reflexión crítica sobre los estándares de seguridad y la gestión de inventario en las instalaciones militares. La investigación deberá aclarar la procedencia de los materiales almacenados y los protocolos que rigen su manejo.

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