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septiembre 20, 2026 2 min de lectura
Economía

El Frigorífico BFC enfrenta una profunda crisis financiera

Las asambleas de bonistas de Frigorífico BFC S.A. han sido pospuestas hasta octubre, mientras la empresa busca reorganizar sus pagarés privados. En este contexto, la planta solar que se presenta como un avance en innovación energética se encuentra en terrenos que ya han sido entregados al banco, y las cartas enviadas por los medios de comunicación aún no obtienen respuesta.

Desde su fundación en 2018 en Santa Cruz, como parte del Grupo Concepción, BFC ha experimentado un crecimiento casi exclusivo a través de deuda. Su capital incrementó desde Bs 70.000 en el inicio hasta Bs 210.040.000 en 2024, y luego a Bs 418.840.000 en 2025, a pesar de no contar con nuevos aportes de los accionistas. La situación se complica con el creciente número de préstamos y bonos emitidos, sumando un total de Bs 696 millones.

Reestructuración ante la crisis social y política

La crisis de BFC no ocurre aislada; se enmarca en un contexto de cambio gubernamental y una crisis social, que llevó a Brasil a ofrecer ayuda humanitaria a Bolivia. A medida que la empresa enfrenta problemas operativos y financieros, su calificación de riesgo también ha caído de A1 a BBB2, evidenciando un deterioro significativo.

En septiembre de 2026, las asambleas generales de los tenedores de bonos se reunieron nuevamente, pero decidieron suspender la discusión sobre la reestructuración por segunda vez. Además, la empresa ha comenzado a utilizar el Fondo de Contingencia para cubrir pagos de cupones de sus emisiones, lo que refleja el estado crítico de su situación financiera.

Según la analista Edith Gálvez, 'BFC funcionó durante años como una demostración de que, en Bolivia, una estructura financiera puede crecer indefinidamente mientras nadie haga las preguntas incómodas a tiempo.'

El desarrollo reciente de la planta fotovoltaica, considerada la más grande del país, se ha visto ensombrecido por la entrega de terrenos a las instituciones financieras para saldar deudas. Este caso refleja las limitaciones de un sistema financiero que, por años, ha permitido el crecimiento de empresas a expensas de la transparencia y la responsabilidad.

Las preguntas sobre el futuro de BFC y sus compromisos financieros persisten en un vacío de respuestas. Seis cartas enviadas a instituciones clave y a la misma empresa han quedado sin respuesta, dejando a los ciudadanos y a los inversores sin información oficial sobre la situación actual de la empresa cárnica más prominente del país.

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