Crisis agrícola en Tarija: se prevé escasez de alimentos
La situación agrícola en Tarija se torna crítica, según las advertencias de la Federación Sindical Única de Comunidades Campesinas. Herbert Quispe, su dirigente, señala que la escasez de diésel y el aumento de precios de insumos han provocado una drástica reducción en la superficie sembrada en el departamento. Esto conlleva a la posibilidad de enfrentar una crisis alimentaria en los próximos meses.
En esta temporada de siembra, se estima que los agricultores no habrían sembrado ni el 30% de lo que habitualmente se cultiva. La falta de acceso al diésel, que se ha vuelto un bien escaso, es solo uno de los problemas que enfrenta el sector, ya que también debe lidiar con el aumento de precios de fertilizantes, insecticidas y fungicidas, así como dificultades para conseguir créditos.
Impacto en la producción y la oferta de alimentos
La reducción en la siembra tendrá consecuencias directas en la disponibilidad de productos básicos como la papa, el tomate, el maíz y el choclo, que podrían escasear a fin de año. Quispe advierte que si una familia normalmente sembraba diez cargas de papa, este año solo habrá sembrado una o dos, lo que claramente afectará la oferta en los mercados.
Las prioridades de los agricultores, ante esta escasez, recaen primero en garantizar la alimentación de sus hogares. Quispe menciona que es fundamental que los agricultores prioricen su consumo familiar antes de pensar en vender lo que produzcan.
El problema no solo se encuentra en la producción, sino también en la cadena de comercialización que enfrenta el sector. El costo del transporte ha incrementado, lo cual afecta el precio final de los productos. Esto se traduce en que un producto que sale de una comunidad puede ver su precio multiplicado al llegar al consumidor final, lo que pone en jaque la economía de las familias.
Frente a estos desafíos, Quispe propone acciones concretas como la reprogramación de créditos y el acceso a financiamiento con tasas de interés más bajas. La situación actual exige medidas que permitan a los agricultores enfrentar la crisis sin perder la capacidad de producción en futuras cosechas.
La Federación también señala que durante meses de conflicto nacional optó por el diálogo, pero los resultados esperados no han sido satisfactorios. Quispe enfatiza que su intención no es confrontar, sino buscar soluciones para evitar un impacto negativo en la población, resaltando que "el hambre no espera".