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septiembre 24, 2026 3 min de lectura
Política

Desafíos institucionales en Bolivia: un llamado a la recuperación democrática

En un contexto marcado por protestas anunciadas, la exigencia de renuncia del presidente Rodrigo Paz y una persistente crisis de combustible, el Gobierno ha logrado el respaldo de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) para extender por 90 días adicionales el estado de excepción. Esta decisión, tomada el 17 de septiembre, mantiene vigente una medida que se implementó en junio tras más de 50 días de movilizaciones que dejaron pérdidas millonarias y un saldo trágico de 22 muertes.

A pesar de la extensión del estado de excepción, las causas de la conflictividad no han desaparecido. Diversos grupos, como la Federación de Campesinos Túpac Katari y la Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia (Fencomin), se han manifestado en oposición a esta medida, cuestionando su impacto en el derecho a la protesta.

Expertos y líderes sociales coinciden en que la estabilidad del país no debe depender de medidas excepcionales o de una salida anticipada del Gobierno. La discusión debe centrarse en cómo restaurar la funcionalidad de las instituciones para abordar de manera efectiva las demandas económicas y sociales, evitando así futuras crisis.

¿Un cambio de gobierno realmente solucionaría la crisis?

Durante las protestas de mayo y junio, la posibilidad de una renuncia del presidente Paz fue un tema central. A medida que la presión parecía disminuir, volvió a surgir cuando se acercaba el fin del primer estado de excepción. El ministro de Trabajo, Williams Bascopé, acusó al exmandatario Evo Morales de instigar el acortamiento del mandato presidencial, lo que generó una controversia significativa en el debate político.

Por su parte, el vicepresidente Edmand Lara mencionó que, de acuerdo con la Constitución, la revocatoria de mandato solo se puede considerar después de la mitad del período de las autoridades electas. No obstante, él expresó su disposición a emprender una campaña para que la población vote en su contra en caso de un referéndum revocatorio.

Sin embargo, especialistas como Sósimo Paniagua y José Antonio Rivera argumentan que acortar el mandato no resolvería los problemas estructurales que enfrenta el país. La solución radica en abordar las causas profundas de la crisis, que incluyen una economía debilitada y la falta de institucionalidad, en lugar de fomentar el enfrentamiento político.

Germán Gutiérrez Gantier, exlegislador, enfatiza que la crisis actual es multifacética: política, social, económica y moral. Resaltar únicamente los problemas económicos no generará soluciones efectivas, ya que la erosión de las instituciones del Estado es un factor crítico a considerar.

Marcelo Silva, analista político, subraya que la población exige respuestas concretas del Gobierno. A su juicio, una gestión que logre atender la crisis económica y social podría disminuir el apoyo a propuestas de acortamiento de mandato. La capacidad de respuesta del Ejecutivo es clave para revertir la situación actual.

Por último, Águeda Colque, experta en cultura de paz, advierte que un cambio de gobierno no abordaría los problemas de fondo que afectan al país. Resalta la importancia de implementar estrategias efectivas que alineen las políticas públicas con las necesidades de la población, advirtiendo que mantener el estado de excepción puede profundizar la polarización y generar más conflictos en el futuro.

La situación actual plantea un desafío urgente: es necesario encontrar soluciones que fortalezcan la institucionalidad democrática y eviten que futuras crisis vuelvan a desbordarse en conflictos sociales y políticos. Solo a través de un diálogo genuino y un acuerdo nacional se podrá avanzar hacia una reconstrucción del tejido social y político del país.

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