Fomentando una alimentación saludable en los niños
La educación nutricional debe ser un esfuerzo colectivo que se construye día a día en el hogar, a través de cada elección alimentaria y de cómo se comparte la mesa. Bolivia enfrenta una alarmante "triple carga" de malnutrición, donde la desnutrición infantil, la anemia y el sobrepeso coexisten, lo que resalta la necesidad de que las familias adopten cambios para mejorar la salud de sus hijos.
Según UNICEF, existen cinco estrategias clave para ayudar a los niños a desarrollar hábitos alimentarios saludables: modelar buenos ejemplos, cultivar una relación positiva con la comida, escuchar las señales de hambre y saciedad, controlar las porciones y asegurar un desayuno nutritivo. En el contexto boliviano, es esencial adaptar estas recomendaciones a la realidad del país, donde se combinan problemas de desnutrición y obesidad.
La influencia del entorno familiar en la alimentación
Los niños aprenden observando a sus padres. Por eso, es crucial que los adultos revisen sus propios hábitos alimenticios. Si los padres consumen bebidas azucaradas, es poco probable que los niños se inclinen por frutas y verduras. Fomentar una dieta rica en alimentos frescos y locales no solo beneficia la nutrición, sino que también crea un vínculo positivo con los alimentos.
Además, es importante que la comida no se use como premio o castigo. Este tipo de asociación puede generar en los niños una relación poco saludable con la alimentación. Al permitir que los pequeños reconozcan sus propias señales de hambre y saciedad, y al ofrecer opciones saludables, se les instruye de manera más efectiva sobre una alimentación equilibrada.
Construyendo hábitos desde la infancia
Insistir con los vegetales es fundamental, ya que es posible que un niño necesite probar una verdura varias veces antes de aceptarla. Ofrecer pequeñas porciones junto a otros alimentos que ya le gustan, y permitir que participen en el proceso de cocción, puede ayudar a establecer una relación más amigable con la comida.
La EDSA 2023 resalta que el 97,5% de los niños entre 24 y 59 meses consumieron cereales, pero solo el 22,6% incluyó legumbres en su dieta. Esto indica que, aunque se consuman alimentos, la diversidad es clave para una nutrición adecuada.
Las porciones también merecen atención. Es preferible comenzar con cantidades moderadas, permitiendo que los niños pidan más si tienen hambre. Esto les ayuda a entender sus propias necesidades alimenticias y reduce la presión de terminar grandes porciones. En lugar de centrarse en las calorías, se debe promover un plato variado y la preferencia por agua.
Finalmente, el desayuno debe ser visto como una oportunidad para el desarrollo de hábitos saludables, no como una obligación. Ofrecer opciones nutritivas, que incluyan frutas, lácteos y alimentos locales, puede ser crucial para comenzar el día con energía.
En conclusión, fomentar una alimentación saludable es un proceso que se construye con el tiempo. En Bolivia, redescubrir y aprovechar los alimentos locales puede contribuir significativamente a mejorar la nutrición infantil. La clave está en involucrar a los niños en el proceso y ser un ejemplo positivo en el hogar.