Evo Morales denuncia irregularidades en la detención de Eduardo Del Castillo
Evo Morales, expresidente de Bolivia, hizo declaraciones el domingo respecto a la supuesta detención temporal del exministro Eduardo Del Castillo, afirmando que este hecho fue seguido de una rápida liberación bajo circunstancias inusuales. Según Morales, Del Castillo habría sido arrestado en el aeropuerto y luego fue escoltado para salir del país hacia Perú.
Durante su programa radial, Morales mencionó que la detención de Del Castillo fue muy breve y que, tras su liberación, el exministro había lanzado una advertencia a Tuco Oviedo, lo que hizo que el exmandatario se preguntara si esta amenaza había influido en su pronta liberación o si hubo intervención de entidades extranjeras, específicamente de Estados Unidos.
Morales calificó de "sospechosa" la secuencia de eventos que rodearon la detención de Del Castillo, la cual ocurrió en un contexto complicado tras la aprehensión de Roger Mariaca, quien en ese momento ocupaba el cargo de fiscal general del Estado. "Con escoltas lo sacaron hacia Perú a Del Castillo", afirmó Morales, insistiendo en que la situación es bastante inquietante.
El exmandatario resaltó la extrañeza de que al día siguiente de la liberación de Del Castillo, el actual ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, indicara que las autoridades estaban intentando ubicar al exministro. Esto, según Morales, añade un elemento de confusión a la situación.
"Al día siguiente, sospechosamente, el ministro de Gobierno, Tuco Oviedo, dice, 'lo estamos siguiendo'".
Este episodio ha generado un amplio debate en el ámbito político, y muchos se preguntan sobre la transparencia de las acciones de las autoridades en este tipo de casos. Morales continúa siendo una voz influyente en la política boliviana, y sus comentarios reflejan la inquietud de ciertos sectores respecto a la seguridad jurídica en el país.
El caso de Del Castillo pone de manifiesto las complicadas dinámicas políticas que enfrenta Bolivia en la actualidad, donde los vínculos entre el poder, la justicia y la presión internacional son cada vez más evidentes.