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octubre 30, 2026 3 min de lectura
Economía

Desafíos en la Industria Gasífera: Caída de Reservas y Falta de Inversión

Bolivia se encuentra a la espera de un informe crucial sobre sus reservas de gas natural, que será publicado por el Ministerio de Hidrocarburos en un plazo de diez días. El ministro Marcelo Blanco ha indicado que estos resultados se basarán en una certificación que reflejará la situación al 31 de diciembre de 2025. La expectativa actual no es alentadora, contrastando con las cifras de 3,7 TCF de reservas probadas mencionadas anteriormente por YPFB en marzo.

A lo largo de la administración de Luis Arce, no se ha llevado a cabo ninguna certificación oficial de reservas, aduciendo costos elevados del proceso. En su lugar, se han utilizado métodos de estimación que, aunque son válidos, no son del todo precisos. En 2023, las proyecciones alcanzaron los 4,5 TCF.

El exministro Luis Alberto Sánchez había realizado en 2018 una certificación con la consultora Sproule, que arrojó 10,7 TCF, un ligero aumento respecto a los 10,45 TCF de 2013. Sin embargo, ha habido debates intensos sobre cómo calificar las reservas, dado que las cifras de 2013 eran más favorables que las de 2018.

La diferencia entre reservas probadas y el potencial geológico es significativa. Las reservas probadas son aquellas que pueden ser recuperadas de manera rentable bajo ciertas condiciones, mientras que los recursos potenciales requieren más exploración y confirmación antes de ser considerados como reservas explotables.

YPFB posee un portafolio de proyectos exploratorios que representan un potencial estimado de 11 TCF. Sin embargo, esa cifra se reduce a 3 TCF bajo criterios de riesgo y requiere inversión para su desarrollo. Los documentos oficiales sostienen que la producción de gas en 2026 alcanzaría aproximadamente 26,6 millones de metros cúbicos diarios, lo cual, si se concreta, podría dar pie a una recuperación gradual a partir de 2028.

Retos en la Exploración y la Inversión

Entre los proyectos destacados se menciona el Mayaya Centro-X1, que podría aportar 1,7 TCF al sistema tras su descubrimiento en 2024. Sin embargo, para que este volumen se convierta en reservas probadas, se requieren perforaciones adicionales, delimitación del yacimiento y la creación de infraestructura adecuada.

Además, YPFB está intentando mejorar la producción de campos maduros mediante trabajos técnicos en pozos existentes en Tarija, donde se han reportado incrementos de producción de petróleo. Aunque estos resultados son alentadores, no garantizan un aumento equivalente en la producción de gas.

El gobierno ha estado promoviendo también la perforación de pozos en la Reserva de Tariquía, un tema controvertido que ha suscitado resistencia pública. Sin embargo, cualquier producción resultante de estos esfuerzos no se materializaría antes de cuatro a cinco años.

Aparte de los desafíos técnicos, la falta de una nueva Ley de Hidrocarburos sigue siendo un obstáculo. Aunque se ha anunciado que la normativa está lista para su presentación ante la Asamblea Legislativa, aún no ha sido sometida a consideración, lo que retrasa la llegada de inversiones necesarias en el sector.

YPFB estima que para el año 2026 se producirán cerca de 26 millones de metros cúbicos diarios de gas, con un consumo total proyectado de 0,37 TCF, cifra que se divide entre el mercado interno y las exportaciones a Brasil y Argentina, que han ido disminuyendo con el desarrollo de sus propios proyectos de autoabastecimiento.

La diputada de Alianza Popular, Claudia Herbas, advierte que las medidas adoptadas por el gobierno podrían preparar el terreno para futuros aumentos de tarifas en el mercado interno, en el contexto de una supuesta emergencia.

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