Desafíos y expectativas en la ONU: el presidente Paz y las demandas de los gobernadores
El presidente Rodrigo Paz Pereira, en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, se abstenía de citar temas familiares o el 50-50, pero abordó diversos clichés y frases típicas. Afirmó que "de ideología no se come" y destacó su experiencia política como un producto de la digitalización, enfatizando que no invirtió en campañas tradicionales ni en expertos.
Durante su intervención, Paz hizo hincapié en la importancia de recibir inversiones y apoyo financiero internacional, argumentando que no se puede poner en peligro la democracia por montos de hasta tres mil millones de dólares. Su discurso se centró en la necesidad de un cambio radical, aunque algunos críticos consideran que esto contrasta con su contexto interno, marcado por la extensión del Estado de Excepción sin protestas visibles.
La agenda del presidente en Nueva York no está cerrada, ya que se espera su participación en un partido de la selección nacional contra Paraguay. Mientras tanto, la discusión sobre la Asamblea continúa, con la presencia notable de líderes mundiales como Xi Jinping y Donald Trump, lo que convierte el evento en un escenario de máximas tensiones diplomáticas.
En el ámbito interno, Santa Cruz celebró su efeméride departamental con un enfoque renovado bajo el liderazgo de Juan Pablo Velasco, quien busca posicionar a la región como un motor económico y político del país. En contraste, los gobernadores han expresado su descontento por la falta de cumplimiento respecto a un acuerdo alcanzado el 5 de agosto, que queda en un limbo inquietante.
Las exigencias de los gobernadores son claras y urgentes: dejar de confiscar recursos ordinarios, restituir el 12% de fondos y asegurar que un 15% de la coparticipación tributaria se incluya en el presupuesto del 2027. La situación se complica con los altos costos del diésel y la inestabilidad del dólar, lo que afecta directamente las proyecciones económicas de los próximos años.
El clima ha cambiado notablemente, con los gobernadores pasando de una postura conciliadora a exigir cumplimiento de plazos. Se estableció el 31 de octubre como fecha límite para que se concrete cualquier avance, resaltando la creciente presión que enfrentan para abordar temas críticos en sus regiones.
Así, la semana de gracia que otorgó el gobierno termina este viernes, dejando a muchos actores sociales en espera de decisiones que definirán el rumbo inmediato del país en medio de un panorama incierto y contradictorio.
La combinación de la situación internacional y las demandas internas podría ser un determinante clave en el futuro de la gestión de Paz, así como en la estabilidad política y económica de Bolivia en los meses por venir.